Las gallinas felices del abuelo.

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Pues eso, que las gallinas son felices. Y no, no es que papá vaya a leerles cuentos de Jorge Bucay ni a ponerles música de los Cantajuegos, es que las gallinas del abuelo viven solas en el corral, sin jaulas, sin horarios intensivos de puesta de huevos, sin prisas…. Ellas van a su aire, ahora picoteo los restos de la fruta de casa, ahora me tumbo al sol, ahora persigo a las lombrices del suelo, ahora bebo agua…

Se alimentan de trigo, maíz, cebada, hierba (cuando la hay), trozos de melón y sandía, etc…y sí, también trocitos de pan y gusanitos que le lleva Nora

Y ahora estaréis pensando, ¿porqué os contamos todo esto?, pues porque creemos en la importancia del contacto de los niños con lo animales desde el principio.

Claro que se manchan, claro que pisan cacas, claro que lo intentan coger todo y claro que hasta se ha roto algún huevo en las manos de Nora, pero, la ropa y las manos se limpian y el problema desaparece. En cambio, la experiencia y todo lo que aprenden, se lo llevan para casa y eso, pensamos que es superpositivo para ellos.

Así que ya sabéis, si tenéis cerca una granja, una hípica, un vecino del pueblo que tenga gallinas, un rebaño de ovejas, acercaos sin miedo y disfrutad viendo a vuestros pequeños interactuar con los animalillos.

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Día “D”, hora “H”, minuto “M”… el parto desde la mirada de papá (la paternidad II)

Hola otra vez. Hoy os quiero contar cómo viví el nacimiento de Nora.

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El 14 de diciembre de 2016 estábamos tan tranquilos durmiendo, cuando de repente mami-mamita se despierta y me dice que tiene que ir a hacer pipí. Vale, genial, haz pis y vente otra vez a la cama, que es Diciembre y es muy temprano y aquí se está tannnn calentito…pues no, Nora decidió no dejarnos dormir aquel día.

Mami mamita me llamó desde el baño y ya no sé ni lo que me dijo, pero debió de ser algo así como -“ya viene, vámonos al hospital”- se había roto la bolsa. Y no, no era como en las peliculas. No parecía que se iba a desatar un tsunami, ni mucho menos!

En esos momentos me costó reaccionar, he de admitirlo. La bolsa¡¡ Vale, ok, la bolsa la tenemos… Los papeles del embarazo¡¡¡, Vale, ok, en la bolsa…el desayuno¡¡¡no, hoy no toca..así que mami se dio una ducha mientras yo terminaba de atender al perro (ese día dimos el paseo más rápido del mundo, bajar, hacer pipi en la farola de enfrente y para arriba) y nos fuimos al hospital.

Me voy a tomar un tiempo para contaros la odisea del aparcamiento.

El hospital de Guadalajara deja bastante que desear a la hora de aparcar. No hay un sólo hueco a partir de las 7 de la mañana y es casi imposible aparcar a la primera. Dejé a mami-mamita en la puerta de urgencias y me fui a aparcar. Ví cómo un señor llevaba las llaves en la mano y directamente le pregunté (muy educado yo y apenas nervioso, como os podéis imaginar)-“diculpe, ¿se marcha?”-, -“sí claro, pero tengo el coche en el parking de arriba y está lejos”- , -“MI MUJER ESTÁ DE PARTO, SUBA Y LE LLEVO HASTA SU COCHE¡¡¡”- y el hombre se subió y me dejó el hueco. Desde aquí, decirle que estoy y estaré super agradecido.

Al llegar de nuevo a Urgencias, ya la habían subido a monitores. De camino, me encontré con el cuentacuentos Pep Bruno (que es maravilloso y buena gente) y quizá por el valor que da la paternidad o por los nervios, me fuí hacia él y le dije: -“hola Pep, tu no me conoces pero yo a tí si. Mi mujer está de parto, se llama Aroa y nada, que eres la única persona que conozco aquí, que estoy muy feliz y que me hacía ilusión que lo supieses”- He de decir que ese mismo día, en un mensaje privado de facebook, el propio Pep se preocupó de dar la enhorabuena a mami-mamita. Que cosas¡¡¡

Ya una vez en monitores, comenzó todo. La alegría, los nervios, el no saber qué hacer, la emoción, la intriga, el dolor de barriga (literal, un come-come en el estómago que me duró todo el día). De monitores, al paritorio y a esperar. Allí un montón de pruebas, de pitidos, de consultas..

Aprovechando que me indicaron que debía salir fuera para poner la epidural, aproveché a llamar a la familia. A mi padre, a mis suegros y a mi prima. Nadie más. CONSEJO para papás novatos. Si les decís que no vengan, no servirá de nada, así que mejor decirles que vengan, que ya les irás informando.

En el paritorio, la larga espera, pues regulera, no os voy a mentir. Menos mal que nuestra matrona, muy amable, me dijo -“anda, vete a comer y coge fuerzas que luego no vas a poder salir”- debe ser que a todos nos pasa.

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Entró la matrona para decirnos a la hora que ella pensaba que llegaría Nora. Y a partir de ahí todo pasó muy deprisa, aunque estuvimos así 4 horas. Empezamos a empujar, y digo empezamos porque creo que fue importante asistir a las clases de preparación al parto. Aunque yo pensaba que había sido un buen alumno y lo tenía todo claro, ¡mentira!, en esos momentos hubiera deseado tener apuntes, incluso haber hecho chuletas. Hice lo que pude, intenté motivarla cuando estaba agotada de empujar, acompañé sus pujos, agarré sus manos para que hiciese más fuerza, ayudé a colocarse para estar más cómoda…lo que pude. Mientras, por las ventanas de cristal translúcido, podría ver las cabezas de la familia intentando escudriñar algo y eso me hacía mucha gracia, con sus manitas pegadas al otro lado del cristal.

Aprovecho por primera vez para contar que realmente estaba nervioso, muy nervioso. Me costaba mantener la calma, pero algo me decía que si mami me lo notaba, iba a ser peor. Creo que a los otros papi papitos de los box de al lado, les pasaba lo mismo. Nos mirábamos con sonrisillas cómplices cada vez que salíamos a la zona central. Mientras tanto, los demás bebés que nacerían aquel día, venían al mundo y se escuchaban los llantos y los suspiros de alegría.

Llegó la hora. Nos pasaron a la camilla de parto. -“El padre detrás, con la madre”-, -“venga, empuja”-, -“otra vez, fuerte”-, y allí un montón de personal sanitario. Yo me asomaba de vez en cuando y miraba una cabecita llena de pelo, y me volvía rápido con mami para contarle. Para que se riese le decía -“una mona¡¡, vamos a tener una monita llena de pelo¡¡”-pero tenía mucho dolor y pocas ganas de reir.

Nora no nacía. La matrona se subió encima de mami después de explorarla y después de un empujón bestial y un pequeño corte, salió, nació, llegó…..

Yo la ví en manos de las enfermeras, una cosita pequeña, sanguinolienta, que se llevaron rápido para limpiar. Suspiré y me acerqué a la matrona. Sólo pude mirarle a la cara y darle las gracias.

Entonces empezaron a coser a mami, que se había hecho mucho daño en el parto. Me quedé con ella. Sabía que Nora iba a estar en la incubadora un ratito para que entrase en calor y allí iba a estar bien. Así que me quedé con mami hasta que acabaron.

Cuando nos llevaron otra vez al box, salí a las incubadoras y me dejaron entrar. LLoré, si, no quiero ocultarlo. Nora estaba bien y ya estaba toda la familia en los cristales de la sala de neonatos (haciendo lo mismo de las cabezas y las manitas, muy graciosos).

Me volví con mami a contarle que era muy pequeña, que le habían puesto un gorrito, “que no, que no era una monita, que era una niña preciosa”….nos besamos, nos cogimos de la mano y creo que nos pusimos a llorar.

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Al rato nos subieron a la habitación y ya pasó por allí toda la familia, los abuelos, los tíos, la bisabuela…faltaba el perro. Alegría, fotos, bombones, jamón (CONSEJO para papis novatos, preparad jamón para ese momento, siempre funciona), llamadas a los amigos, etc…

Un rato más tarde se fueron y nos dejaron a los tres solos y entonces, empezó la magia otra vez, ellas dos dormidas en la cama y yo en una butaca, a su lado, cerquita…aquella noche dormí poco, porque no podía parar de mirarlas….

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CONTINUARÁ….

Película-documental “Given”

Éstos días hemos visto la película/documental Given y nos ha gustado muchísimo. Por eso hemos pensado que estaría muy bien hablaros de ella. Creemos importante que tanto papás como futuros papás lo vean.

La película se centra en Given un niño hawaiano que acompaña a su familia en una viaje. Es una aventura alrededor de quince países. Esto le da la oportunidad de ampliar sus horizontes y descubrir el mundo. Nosotros la hemos visto en Netflix.

El papá le cuenta a Given una historia sobre un pez gigante. “Hubo un gran diluvio. Entonces el “gran pez” quiso salvar a los humanos. Para ello tuvo que beber litros y litros de agua. Esto hizo que se convirtiera en un pez gigante y se cuenta que quién llegue a pescarlo tendría el espíritu del océano en su interior”. Está historia es el hilo conductor de los viajes de esta familia. Given sueña con pescar ese pez.

Uno de los puntos por lo que nos ha gustado tanto es por su enfoque en la crianza, la educación, el respeto a los demás y al medio. No solo nos ha conquistado por eso, sino también por el valor por los animales y la naturaleza que esta familia transmite.

Nos ha hecho reflexionar sobre la sociedad actual, las prisas, cómo nos crean necesidades innecesarias, nunca mejor dicho. El bucle en el que estamos sumidos cada día en nuestra propia rutina. Nos invita a romper un poco con el rol establecido de familia y rutina familiar. Ellos tienen su propio valor sobre la familia, por encima de todo.

Nos gustó mucho la filosofía del padre. Él piensa que cada persona tiene un arte diferente y tenemos que descubrirlo, desarrollarlo y transmitirlo.

A parte del contenido, a nivel visual es increíble. Muestra unas imágenes impresionantes acompañadas de una mejor música y sonido.

Es una película documental muy, muy emocionante. No tenemos nada negativo que decir, bueno sí, que dura muy poco (en torno a una hora).

Una de las frases que más se ha quedado en nosotros es “Cuando aprendes a andar, empiezas tu propio camino”. Es importante para nosotros por el momento por el que estamos pasando. Nora está dando sus primeros pasos

Desde aquí invitamos a todos los papás, mamás y los que lo serán en el futuro verla…. Os encantará!!! Y si sois de los afortunados que ya la habéis visto, ¿Qué os ha parecido?

Bizcocho de queso, pasas y naranja

Papi-papito se ha puesto en plan cocinillas y nos ha hecho un bizcocho buenísimo.

No es que hayamos declarado la guerra a muerte a la bollería industrial, pero a la hora de ofrecer a nuestra pequeña alimentos saludables, preferimos hacerlos nosotros mismos.

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Ingredientes :

  • 3 huevos de las gallinas del abuelo, que son gallinas felices alimentadas con trigo, cebada y maíz, que pasean por el corral (a su bola)
  • 150g de azúcar (esta vez azúcar blanco, pero lo hemos probado también con panela y con azúcar mascabado)
  • una tarrina de queso de untar 0%
  • 200g de harina con preparado de levadura.
  • un puñado de pasas
  • esencia de naranja o ralladura de naranja.
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Receta

En un bol se ponen los huevos y el azúcar y se baten. cuando la mezcla esté lista, se añade el queso y se sigue batiendo sin dejar grumos. Después se añade la harina, poco a poco, y finalmente se añaden las pasas y la ralladura de naranja o la esencia.

Se engrasa un molde con un poco de mantequilla y se espolvorea un poco de harina para que no se pegue.

Horneamos durante 25 minutos a 180 grados y pasado este tiempo, lo dejamos otros 10 minutos a 160 y ya está.

Animaos a probarlo!!!

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Voy a ser papá… (la paternidad 1)

Bueno, pues es momento de escribir sobre la paternidad vista desde los ojos de papi-papito. (porque los papás, también pasamos por ella, aunque parezca que no)

Además, creemos que son muchos los papás que se enfrentan a los mismos miedos, emociones, retos, preguntas y por eso os vamos a contar nuestra experiencia.

Empezamos…

Cuando me enteré que mami-mamita estaba embarazada, lo primero que sentí fue miedo. Sí, miedo, mucho miedo. Un miedo terrible. ¿sabría hacerlo?, ¿podría con esto?…creo que son las preguntas que nos hacemos todos. Pasé asustado unas dos semanas, tratando de digerir todo y tratando de visualizar lo que nos esperaba. Así hasta que un día el miedo comenzó a desaparecer. ¿El truco?….

Pues parar en seco y pensar. ¿Soy el único que va a ser padre?, ¿soy el primero?, ¿nadie más ha pasado por esto?…y así, de repente, desaparecieron los miedos y pude empezar a pensar con un poco más de claridad.

Yo confío mucho en mami-mamita y sus criterios a la hora de abordar la maternidad, así que casi me limité a acompañarla en la gestación, pero por otro lado, también empecé a leer (error) y a informarme (error 2) sobre “de qué iba esto de ser padre”.

El acompañamiento, pues en fin, se reducía a estar pendiente de lo que ella me pedía, de intentar hacer un poco más cómodo su día a día. Lo mejor era estar a su lado, al principio, sin parar de preguntarle ¿estas bien?, ¿estas bien?, ¿estás bien?….y luego, embobado mirando cómo crecía,(y a veces se movía) la barrigota.

Y los “errores”, pues con tantísima información suelta por la red, al final terminas alejándote de tus propios criterios y convicciones. Es cierto que algunas cosas no las controlas, pero para eso, casi mejor que leer y releer, es que busques a ese amigo que ha sido padre antes que tú y le preguntes. Verás cómo no estás tan perdido y si él lo ha conseguido, ¿porqué tú no vas a ser capaz?. Y si esto no funciona, piensa en tu propio padre o en tu suegro y verás cómo no lo estás haciendo tan mal. Ellos lo hicieron cómo pudieron, con muchísima menos información y la misma experiencia primeriza que tú.

Para mí, el periodo de gestación fue un continuo descubrir. Intenté comprender lo que era no tener nada de hambre o devorar cualquier cosa que se ponía en el plato. Me sentí agobiado por los vómitos matutinos, vespertinos y nocturnos. Hice de acompañante de todos los paseos que fueron necesarios e intenté apoyarla cuando no tenía ganas de pasear. Escuché dudas, cambios de humor, insomnios, siestas eternas….Fuimos juntos a las clases de preparación al parto, en las cuales, pude comprobar con pena que alguien debería hacer algo para que todos los papás asistiesen a esas clases.

Juntos fuimos a ver carros, a ver cunas, a ver carros y cunas, a comprar bolsos, mantitas, chupetes, a ferias de bebés, a tiendas de bebés..¿os he dicho que fuimos también a mirar carritos? (no os preocupeis futuros papás, es una fase que se pasa antes de que nazca el bebé, luego empiezan otras más divertidas)…

He de contaros que una mañana, cuando íbamos por los 7 meses más o menos, mami-mamita tuvo una pérdida pequeña de líquido. Preparamos todo rápidamente para irnos al hospital porque creíamos que Nora ya venía. Yo acelerado y con la ilusión a tope hasta que mami me dijo que no podía venir en ese momento, porque era muy pequeña, que era peligroso. Eso me hizo darme cuenta de golpe de lo que me esperaba. Creo que hasta entonces no había sido consciente de lo que estaba creciendo en la barriga de mami.

Y así entre estas cosas y muchas otras, pasaron los 9 meses de gestación……….

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Lactancia materna prolongada

Hace unos días estando con otras mamás me hablaron de lactancia materna prolongada. Refiriéndose a nuestra lactancia actual. Me surgieron dudas, ya que era la primera vez que oía este término. Me puse manos a la obra e investigué un poco. Os voy a contar a las conclusiones que llegué.

Lactancia materna

La OMS recomienda dar el pecho en exclusiva durante los seis primeros meses. A partir de ahí, combinado con otros alimentos hasta al menos los dos años. Después de ese periodo, hasta que la madre y el bebé lo deseen. Si esto es así, la lactancia prolongada comienza a partir de los dos años. Nora tiene 13 meses así que no, su lactancia aún no es prolongada. Lo será a partir de los dos años si es que ella y yo queremos seguir manteniéndola.

Somos conscientes de la presión social para el destete a partir de los 6 meses y qué decir a partir del año. En nuestro caso no hemos sentido esta presión. Podemos decir que nosotras tenemos suerte. Siempre nos hemos sentido muy cómodas cuando llega este momento, o mejor dicho nadie nos ha hecho sentir incómodas. Es verdad que los más mayores de la familia echan la culpa a la teta si Nora no quiere despegarse de mí o si no come mucha cantidad. Pero nadie ha planteado el destete, al menos no a nosotros directamente.

Aunque nuestro comienzo en la lactancia fue duro, no puedo estar más feliz de haber continuado y de haber llegado hasta aquí. Seguimos compartiendo momentos únicos y cada vez más bonitos.

Estoy muy a favor de la lactancia materna pero esto no quiere decir que este en contra de la lactancia artificial. Como he explicado muchas veces, todas las mamás ponemos el corazón en cada acto que dirigimos a nuestros pequeños y eso, es lo que nos hace ser las mejores mamás del mundo.

Beneficios y riesgos de la lactancia prolongada

Os dejo los beneficios y riesgos de la lactancia prolongada que explica la Asociación Española de Pediatría.

Beneficios

La leche materna no pierde sus propiedades con el paso del tiempo. A partir del primer año de lactancia, la cantidad de grasa en la leche aumenta con respecto a los primeros meses, resultando un alimento completo y nutritivo para un lactante mayor y de mayor calidad que la leche de fórmula o de vaca. Se ha visto que un bebé mayor de un año que toma pecho obtiene aproximadamente 1/3 de sus necesidades calóricas y proteicas diarias a través de la leche materna (a veces más, sobre todo durante períodos de enfermedad), además de una cantidad muy importante de vitaminas y minerales.
Por otro lado, los niños mayores que toman pecho siguen disfrutando de los beneficios inmunológicos de la leche materna, con una menor incidencia de infecciones para su edad que sus coetáneos que no son amamantados. Las ventajas de mantener más tiempo la lactancia materna no sólo se observan a corto plazo, sino años después del destete. Se ha constatado una menor incidencia de ciertos tipos de cáncer (como la leucemia infantil, de enfermedades metabólicas y autoinmunes (como la diabetes tipo 1) y un mayor desarrollo intelectual a mayor tiempo y exclusividad de lactancia materna, efecto que permanece durante años y que incluso puede llevar a alcanzar un mayor nivel de estudios y de ingresos económicos en la vida adulta.
La duración de la lactancia materna también está implicada en un mejor desarrollo emocional y psicosocial del niño. A mayor duración, se ha descrito una menor incidencia de maltrato infantil, una mejor relación con los padres en la adolescencia, una mayor percepción de cuidado y una mejor salud mental en la vida adulta. También se han observado beneficios emocionales en niños adoptados provenientes de un entorno difícil en los que se realizó lactancia inducida.
Por último, se han descrito numerosas ventajas para la madre que amamanta. A más tiempo total de lactancia, menor riesgo de diabetes tipo 2, cáncer de mama, cáncer de ovario, hipertensión e infarto de miocardio.

Riesgos

No se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años de edad. No se ha evidenciado la relación entre lactancia materna prolongada y malnutrición en países en desarrollo, ni tampoco está demostrada su relación con la caries infantil.
Tampoco, si ése es el deseo de la madre, hay ningún riesgo demostrado en continuar la lactancia del niño mayor durante un nuevo embarazo, aunque hay que individualizar y valorar el destete en caso de amenaza de aborto o parto prematuro, así como en otras situaciones especiales. Amamantar a ambos hermanos tras el nacimiento del nuevo bebé es posible, ya que la producción de leche se adapta según la demanda. El principal problema de la lactancia en tándem puede ser la sobrecarga materna ante las demandas de ambos niños y los sentimientos encontrados que le puede producir amamantar al mayor.
El mayor problema de la lactancia materna más allá del año de edad es el rechazo social y profesional por prejuicios o desconocimiento de la evidencia científica actual. Es importante que cada familia y cada madre tome decisiones informadas. Si es su deseo continuar con la lactancia, el deber de los profesionales es apoyarles en su decisión y darles herramientas para superar las dificultades que puedan surgir. La asistencia a un grupo de apoyo a la lactancia y la relación con otras madres lactantes de niños mayores con las que compartir experiencias pueden ser una estrategia útil para apoyar y fortalecer la decisión de amamantar por encima de los 12-24 meses.

Esperamos que os haya resultado tan interesante como a nosotros.