EL JUEGO DE LAS MADERAS DE COLORES.

Hoy os queremos contar sobre cómo papá ha fabricado uno de los nuevos juguetes  preferidos de Nora.

Papipapito continuamente está dándole al coco. Le gusta mucho el DIY, construir cosas con sus propias manos que sean únicas y con su toque especial. Siempre ha querido hacerle un juguete a Nora y uno de sus aliados es la madera. Un día estuvo mirando en internet y de repente dijo:

“-!Tenemos que ir al almacén de maderas¡”-  Y para allá que nos fuimos. Compró unos listones de madera lijada de pino y ahí empezó todo.

 

Para fabricar este juguete de piezas necesitaréis lo siguiente:

  • 1 listón redondo de madera de pino lijada de 2 metros y 20mm de diámetro (podreis comprarlo en Bricodepot, Leroy, Aki, etc…)
  • 1 listón redondo de madera de pino lijada de 2 metros y 14mm de diámetro
  • Sierra o sierra de calar
  • Metro
  • Lijadora o papel de lija (eso ya va en el tiempo que tengáis)
  • Pintura acrílica al agua
  • Brocha pequeña
  • Cinta de carrocero

Paso a paso:

  1. Medir los listones y marcarlos para cortarlos. Lo ideal es que hagáis las marcas pequeñitas, que luego si no sois muy manitas, se ven. Papipapito marcó tres medidas; de 10 ctms, de 7 ctms y de 5 ctms.
  2. Serrar o cortar los listones con cuidado de que los cortes sean perpendiculares.
  3. Una vez cortados todos, lijar las puntas y retirar todo rastro de astillas o de desperfectos que puedan clavarse en las manitas inquietas.
  4. Separar por grupos para no liarse. Nosotros hemos separado en dos grupos: Gruesos y Finos. Y dentro de éstos dos grupos tenemos tres tamaños; grande, mediano y pequeño.
  5. Recubrir con cinta de carrocero. Podéis medir o podéis hacerlo a ojo. Nosotros al principio medimos, pero luego nos cansamos y pensamos en que serían más únicos y chulos con pequeñas diferencias
  6. Pintar. Tened cuidado de no dejar goterones y de no tocar la madera con las manos sucias (esto pasa aunque seáis supercuidadosos). La pintura que hemos usado es apta para que l@s peques puedan morder, chupar, no es nada tóxica.
  7. Secar. Dejad que esté bien seca la pintura antes de retirar la cinta de carrocero. Si no puede que al despegarla se levante la pintura.
  8. Retirar la cinta de carrocero con mucho cuidado.
  9. Retocar inperfecciones
  10. Dejar secar tooooooda la noche y un poco más.
  11. Dárselos a vuestr@s pequeñ@s y observad cómo disfrutan. A Nora le han encantado. Juega de mil maneras con ellos.

Este tipo de juguetes, nos permiten desarrollar una serie de capacidades de manera fácil y atractiva para l@s peques.

  • Desarrolla la motricidad.
  • Favorece el aprendizaje de los colores y los tamaños.
  • Desarrolla la imaginación.
  • Potencia el juego libre y no estructurado.
  • Favorece el equilibrio y la coordinación (Apilar, agrupar, ordenar, morder,
  • Permite realizar series, composiciones, trasvases, etc.
  • Se adapta fácilmente a las diferentes edades. Cada edad puede trabajar de una forma diferente con ellos.
  • Permite trabajar las cantidades, las medidas.

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Hay una cosa que no se nos ha ocurrido aún y es un nombre para este juego… ¿Nos dais alguna idea para el nombre? Si os animáis a hacerlo, contadnos cómo os ha ido y si no os veis haciéndolo, poneos en contacto con nosotros y vemos qué podemos hacer.

 

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Después de venir del parque (reflexiones de un papá primerizo Vol: 1)

Pues sí, acabo de llegar del parque y un frase retumba en mi cabeza y me hace fruncir el ceño y arrugar la nariz. Os preguntaréis qué frase puede desencadenar todas estas cosas, ¿a que sí?, pues la frase en cuestión no es larga, ni con palabras enrevesadas, la frase en cuestión es:

¡¡NO CORRAS!!

Es frase me ha hecho cuestionarme tantas cosas, NO CORRAS¡¡

Os pongo en contexto. Un niño de unos 2.-3 años, que llega en el triciclo al parque y después de aparcar, sale corriendo (a la velocidad supersónica que le dan sus piernecitas) hacia donde están el resto de niños jugando. Su madre, que se queda colocando el triciclo a la sombra le grita desde la distancia ese NO CORRAS que me tiene descolocado.

NO CORRAS, no te alegres de ver a tus amigos, no te manches, no grites, no te muevas, no te rías…NO CORRAS!!!IMG-20180511-WA0008

El niño se queda parado, inmóvil, y comienza a caminar con pasos cortos, lentamente hasta llegar al grupito de niños que juegan con cubos y rastrillos de plástico. Al llegar a su altura, se queda inmóvil, como esperando la señal de su madre, la aprobación, el permiso que le permita unirse al grupo.

Yo desde los columpios miraba la escena y pensaba en ese niño y en esa frase: NO CORRAS!! Vamos a ver señora, que es un parque, que es un niño, que acaba de llegar, que tiene ganas de jugar y que tiene menos de 3 años (a ojo)…usted tendrá sus motivos para decirle eso, para darle esa orden, pero me ha dejado desconcertado.

No sé si estamos criando a Nora de la mejor manera , si le estamos educando adecuadamente o si las cosas que creemos que son buenas para ella, son en realidad buenas. Cometemos errores, muchos, algunos enormes…nadie nace sabiendo, decían.IMG-20180511-WA0004

Mi reflexión y mi preocupación vienen a decirme que a veces, nos preocupamos demasiado por todo. Hacemos la vida difícil con nuestr@s pequeñ@s cuando en realidad todo es mucho más fácil. Os lo digo yo que muchas veces he sido supercuidadoso y megatiquismiquis hasta que he descubierto lo bien que se lo pasa Nora tumbada en la arena mirando las nubes llenándose el pelo de tierra y hojas, o sentada en el suelo del gallinero del abuelo dando maiz a sus amiguitas y tocando las “cositas” que salen de las gallinas.

Disfrutemos de estos momentos, que mañana ya no querrán ir al parque y pasado no querrán ir con nosotros a ninguna parte. Dejemos a los niños y a las niñas correr, saltar, gritar, alegrarse, llorar y vivir su vida como los niños que son. Disfrutemos de sus carreras, y si alguna vez se caen, simplemente, con que ellos sepan que estamos cerca para venir a nuestro regazo a consolarse si lo necesitan,  lo estaremos haciendo bien.

Y que corran mucho, que así desgastan energía¡¡¡¡

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Día a día de un papi-papito novato. La paternidad 4

 

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Hace tiempo escribí sobre cómo era mi día a día como papá de Nora. Ahora las cosas han cambiado desde que mami mamita empezó a trabajar. Pero aún así me apeteceía compartir con vosotros como eran nuestro día a día desde mi perspectiva.

A partir de los primeros días en casa, mi vida como papi-papito se basa en intentar hacer el máximo de tareas para que mami-mamita se ocupe más de Nora. Y eso no quiere decir que yo no pase mucho tiempo con ella, pero pienso que si hago una u otra cosa mientras ellas duermen (bueno, una duerme, la otra descansa-amamanta-arrulla-consuela-etc), luego podremos disfrutar más los dos con la pequeña.

Intento, cuando puedo, despertar con ellas. Y eso no es despertar a la misma hora, sino que me despierto antes para hacer cualquier cosa y cuando escucho que despiertan acudo a la cama. Subimos la persiana juntos, jugamos con los haces de luz que se cuelan por las cortinas. Me encanta darle su tiempo para que vaya desperezándose.

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Intento también tomar el desayuno con ella. Nos preparamos unos desayunos geniales, sin prisa. No es que no me guste desayunar los tres juntos, que me encanta, pero cuando lo hacemos los dos solos, cantamos, preparamos mil alimentos (fruta, zumo, embutido, tostadas, pasas, yogurt, etc), jugamos. Es igual que con mami-mamita, pero con nuestro vínculo super secreto

Intento leerle cuentos, bailar canciones, cantar, jugar, hacerla cosquillas…intento dormirla, cosa que puedo decir que he conseguido en !!!!!tres ocasiones¡¡¡¡¡ (Nora es de dormir enchufada a la teta, pero desde que mamá trabaja esto ha cambiado bastante)…intento elegir bien la ropa, aunque a veces vaya “disfrazada” de carnaval….

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Intento portear todo lo que puedo. De pequeña, o bien mami-mamita o yo, la porteábamos casi siempre, pero desde que ha empezado a caminar, prefiere ir andando y experimentar por ella misma. Me encantaba esa sensación de llevarla pegada a mí, mirando el mundo. Pero hemos encontrado una solución, en los paseos largos, tenemos una mochila grande de porteo para la montaña, en este post os cuento todo sobre ella, y allí la llevamos.

Intento bañarla todos los días. Mientras uno prepara la bañera otro le quita la ropa y luego nos metemos al baño los tres y Turco. Más que baño, es momento de juego y relax en familia y eso nos da para cantar, para aprender sonidos nuevos de animales, para hacer pompas, para salpicar…el pobre Turco nos mira desde una esquina con cara de que estamos un poco chalados.

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Intento enseñarle una cosa nueva cada día. Un sonido, un animal (pero de los raros, no de los comunes. Ya conoce el lobo, el tigre, la rana, la serpiente,el elefante, el gorrión, el mono y muchos más) , una canción (si, y procuro hacer coreografías, se parte de risa y luego otro día las hace ella sola, sin que nadie se lo pida, cuando escucha la canción), un color, un sabor, un olor (cuando pasamos por la frutería, siempre arranco una hoja de menta, de hierbabuena, de orégano fresco y se la ofrezco para que la huela. También hago lo mismo con las naranjas, con las especias…)

Intento enseñarle otras canciones que me gustan a mí. Me encanta verla moviendo el culillo por el pasillo cada vez que ponemos música en casa. A veces, bailamos juntos.

Pero también intento enseñarle cosas importantes…..el frío, las estrellas, la luna, los colores de la nieve o el viento….a caminar descalza por la hierba, a coger piedrecitas, a sentir las gotas de lluvia en la cara, a mirar atardeceres… Cuando paseamos un poco más tarde y ve la luna, ya la señala y le llama diciendo: ¡Na, Na!

 

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Encantado de conocerte. La paternidad 3

Ya que el lunes fue el dia del papi-papito, os seguimos contando la experiencia de la paternidad de su mano y el capítulo que cuenta va a partir del nacimiento de Nora. Ya estamos los tres en el mundo, bueno, los tres y el Turco.

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Empezamos….

Allí me encontraba yo, mirándolas toda la noche con cara de embobado y pensando en todas las cosas que se venían encima de repente.

Aquella noche, entre lo inexpertos y superprimerizos que éramos, cada vez que Nora lloraba, y os puedo asegurar que fueron unas cuantas veces, me sentía mal, como si ella fuese la única que lloraba y pensaba que iba a despertar a toda la planta del hospital. Mentira, en la mayoría de las habitaciones había un o una bebé que se desgañitaba llorando en sus primeras noches. (debe ser que sólo tenía ojitos para la mia, jajaja)

El día siguiente, cuando ya aterrizas, te pones a rellenar papeles, que si registro, que si pediatras, etc. en fin, un jaleo. Admiro a esas mamás que tienen que enfrentarse solas a esos trámites, que mirándolo bien, señores de los registros, desde aquí os hago una petición: menos prisas¡¡¡

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Y así, entre noches durmiendo en una butaca incómoda, visitas familiares, amistades y demás, de repente, nos dicen que nos tenemos que marchar ya para casa. Felicidad máxima.

A recoger la habitación (imaginaos los peluches, ropitas, etc que se acumularon allí) y para el coche.

Y cuando estás allí, te puedes imaginar. Vuelas solo. Ya no hay enfermeras que te aconsejan, ni abuel@s que te ayudan. Vas en el coche con tus dos chicas, acojonado, mirando cada dos por tres por el espejo de atrás, con sumo cuidado para que no las pase nada.

La llegada a casa, creo que os la contamos en otro post, cuando hablamos de la presentación de Turco, nuestro perro. aquí tenéis el enlace.

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Y entonces, en ese momento, llegó el empezar a conocerse. Las primeras noches con insomnio. Casi no dormía (demasiada información sobre la muerte súbita, como si pudieses hacer algo al quedarte despierto). Cada dos por tres la mirábamos, a cada suspirito nos sobresaltábamos. He de confesar que cojo el sueño rápido, que la que más lo sufrió fue mami-mamita, pero aún así, fueron noches de no pegar ojo.

Luego fui aprendiendo sus rutinas, sus llamadas, sus ritmos. Todo era casi igual pero totalmente diferente a la información que había leído. Al final, sentido común. Dejé de agobiarme por cosas como si comía correctamente o no (eso lo aprendí cada semana al ver que aumentaba de peso sin parar), como si el baño era a una hora u otra (al final, cuando podíamos), como si dormía demasiado o demasiado poco (lo importante era descansar los tres).

Aprovechando lo de dormir, os cuento que yo siempre he criticado el colecho, bueno, no critico exáctamente, pero no lo entendía. Empecé a entenderlo cuando aprendí que si queríamos descansar más o menos los tres, era mejor que Nora durmiese con nosotros. Ya que cuando mami mamita se despertaba a darle el pecho, yo también me despertaba y con Nora durmiendo al lado, pronto conseguimos dormir 4 horas del tirón entre toma y toma nocturna.

Y pasaban los días…y nos íbamos conociendo.

De aquellos días, tengo un recuerdo, exáctamente de la mañana del 25 de diciembre, justo después de la llegada de Santa. Nos despertamos al amanecer para hacer una toma y Nora se quedó conmigo, apoyada en mis piernas, dormida. A nuestro lado, mami-mamita, dormía agotada (Nora tenía 11 días) y a los pies de la cama, Turco, que había venido como todos los días a darnos los buenos días. En ese momento pensé en que nadie del mundo, aunque hubiese recibido los regalos mas caros y más bonitos, nadie podría estar más orgulloso y feliz que yo en ese momento. (la foto es de esa mañana)……

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….continuará

Día “D”, hora “H”, minuto “M”… el parto desde la mirada de papá (la paternidad II)

Hola otra vez. Hoy os quiero contar cómo viví el nacimiento de Nora.

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El 14 de diciembre de 2016 estábamos tan tranquilos durmiendo, cuando de repente mami-mamita se despierta y me dice que tiene que ir a hacer pipí. Vale, genial, haz pis y vente otra vez a la cama, que es Diciembre y es muy temprano y aquí se está tannnn calentito…pues no, Nora decidió no dejarnos dormir aquel día.

Mami mamita me llamó desde el baño y ya no sé ni lo que me dijo, pero debió de ser algo así como -“ya viene, vámonos al hospital”- se había roto la bolsa. Y no, no era como en las peliculas. No parecía que se iba a desatar un tsunami, ni mucho menos!

En esos momentos me costó reaccionar, he de admitirlo. La bolsa¡¡ Vale, ok, la bolsa la tenemos… Los papeles del embarazo¡¡¡, Vale, ok, en la bolsa…el desayuno¡¡¡no, hoy no toca..así que mami se dio una ducha mientras yo terminaba de atender al perro (ese día dimos el paseo más rápido del mundo, bajar, hacer pipi en la farola de enfrente y para arriba) y nos fuimos al hospital.

Me voy a tomar un tiempo para contaros la odisea del aparcamiento.

El hospital de Guadalajara deja bastante que desear a la hora de aparcar. No hay un sólo hueco a partir de las 7 de la mañana y es casi imposible aparcar a la primera. Dejé a mami-mamita en la puerta de urgencias y me fui a aparcar. Ví cómo un señor llevaba las llaves en la mano y directamente le pregunté (muy educado yo y apenas nervioso, como os podéis imaginar)-“diculpe, ¿se marcha?”-, -“sí claro, pero tengo el coche en el parking de arriba y está lejos”- , -“MI MUJER ESTÁ DE PARTO, SUBA Y LE LLEVO HASTA SU COCHE¡¡¡”- y el hombre se subió y me dejó el hueco. Desde aquí, decirle que estoy y estaré super agradecido.

Al llegar de nuevo a Urgencias, ya la habían subido a monitores. De camino, me encontré con el cuentacuentos Pep Bruno (que es maravilloso y buena gente) y quizá por el valor que da la paternidad o por los nervios, me fuí hacia él y le dije: -“hola Pep, tu no me conoces pero yo a tí si. Mi mujer está de parto, se llama Aroa y nada, que eres la única persona que conozco aquí, que estoy muy feliz y que me hacía ilusión que lo supieses”- He de decir que ese mismo día, en un mensaje privado de facebook, el propio Pep se preocupó de dar la enhorabuena a mami-mamita. Que cosas¡¡¡

Ya una vez en monitores, comenzó todo. La alegría, los nervios, el no saber qué hacer, la emoción, la intriga, el dolor de barriga (literal, un come-come en el estómago que me duró todo el día). De monitores, al paritorio y a esperar. Allí un montón de pruebas, de pitidos, de consultas..

Aprovechando que me indicaron que debía salir fuera para poner la epidural, aproveché a llamar a la familia. A mi padre, a mis suegros y a mi prima. Nadie más. CONSEJO para papás novatos. Si les decís que no vengan, no servirá de nada, así que mejor decirles que vengan, que ya les irás informando.

En el paritorio, la larga espera, pues regulera, no os voy a mentir. Menos mal que nuestra matrona, muy amable, me dijo -“anda, vete a comer y coge fuerzas que luego no vas a poder salir”- debe ser que a todos nos pasa.

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Entró la matrona para decirnos a la hora que ella pensaba que llegaría Nora. Y a partir de ahí todo pasó muy deprisa, aunque estuvimos así 4 horas. Empezamos a empujar, y digo empezamos porque creo que fue importante asistir a las clases de preparación al parto. Aunque yo pensaba que había sido un buen alumno y lo tenía todo claro, ¡mentira!, en esos momentos hubiera deseado tener apuntes, incluso haber hecho chuletas. Hice lo que pude, intenté motivarla cuando estaba agotada de empujar, acompañé sus pujos, agarré sus manos para que hiciese más fuerza, ayudé a colocarse para estar más cómoda…lo que pude. Mientras, por las ventanas de cristal translúcido, podría ver las cabezas de la familia intentando escudriñar algo y eso me hacía mucha gracia, con sus manitas pegadas al otro lado del cristal.

Aprovecho por primera vez para contar que realmente estaba nervioso, muy nervioso. Me costaba mantener la calma, pero algo me decía que si mami me lo notaba, iba a ser peor. Creo que a los otros papi papitos de los box de al lado, les pasaba lo mismo. Nos mirábamos con sonrisillas cómplices cada vez que salíamos a la zona central. Mientras tanto, los demás bebés que nacerían aquel día, venían al mundo y se escuchaban los llantos y los suspiros de alegría.

Llegó la hora. Nos pasaron a la camilla de parto. -“El padre detrás, con la madre”-, -“venga, empuja”-, -“otra vez, fuerte”-, y allí un montón de personal sanitario. Yo me asomaba de vez en cuando y miraba una cabecita llena de pelo, y me volvía rápido con mami para contarle. Para que se riese le decía -“una mona¡¡, vamos a tener una monita llena de pelo¡¡”-pero tenía mucho dolor y pocas ganas de reir.

Nora no nacía. La matrona se subió encima de mami después de explorarla y después de un empujón bestial y un pequeño corte, salió, nació, llegó…..

Yo la ví en manos de las enfermeras, una cosita pequeña, sanguinolienta, que se llevaron rápido para limpiar. Suspiré y me acerqué a la matrona. Sólo pude mirarle a la cara y darle las gracias.

Entonces empezaron a coser a mami, que se había hecho mucho daño en el parto. Me quedé con ella. Sabía que Nora iba a estar en la incubadora un ratito para que entrase en calor y allí iba a estar bien. Así que me quedé con mami hasta que acabaron.

Cuando nos llevaron otra vez al box, salí a las incubadoras y me dejaron entrar. LLoré, si, no quiero ocultarlo. Nora estaba bien y ya estaba toda la familia en los cristales de la sala de neonatos (haciendo lo mismo de las cabezas y las manitas, muy graciosos).

Me volví con mami a contarle que era muy pequeña, que le habían puesto un gorrito, “que no, que no era una monita, que era una niña preciosa”….nos besamos, nos cogimos de la mano y creo que nos pusimos a llorar.

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Al rato nos subieron a la habitación y ya pasó por allí toda la familia, los abuelos, los tíos, la bisabuela…faltaba el perro. Alegría, fotos, bombones, jamón (CONSEJO para papis novatos, preparad jamón para ese momento, siempre funciona), llamadas a los amigos, etc…

Un rato más tarde se fueron y nos dejaron a los tres solos y entonces, empezó la magia otra vez, ellas dos dormidas en la cama y yo en una butaca, a su lado, cerquita…aquella noche dormí poco, porque no podía parar de mirarlas….

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CONTINUARÁ….

Bizcocho de queso, pasas y naranja

Papi-papito se ha puesto en plan cocinillas y nos ha hecho un bizcocho buenísimo.

No es que hayamos declarado la guerra a muerte a la bollería industrial, pero a la hora de ofrecer a nuestra pequeña alimentos saludables, preferimos hacerlos nosotros mismos.

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Ingredientes :

  • 3 huevos de las gallinas del abuelo, que son gallinas felices alimentadas con trigo, cebada y maíz, que pasean por el corral (a su bola)
  • 150g de azúcar (esta vez azúcar blanco, pero lo hemos probado también con panela y con azúcar mascabado)
  • una tarrina de queso de untar 0%
  • 200g de harina con preparado de levadura.
  • un puñado de pasas
  • esencia de naranja o ralladura de naranja.
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Receta

En un bol se ponen los huevos y el azúcar y se baten. cuando la mezcla esté lista, se añade el queso y se sigue batiendo sin dejar grumos. Después se añade la harina, poco a poco, y finalmente se añaden las pasas y la ralladura de naranja o la esencia.

Se engrasa un molde con un poco de mantequilla y se espolvorea un poco de harina para que no se pegue.

Horneamos durante 25 minutos a 180 grados y pasado este tiempo, lo dejamos otros 10 minutos a 160 y ya está.

Animaos a probarlo!!!

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Voy a ser papá… (la paternidad 1)

Bueno, pues es momento de escribir sobre la paternidad vista desde los ojos de papi-papito. (porque los papás, también pasamos por ella, aunque parezca que no)

Además, creemos que son muchos los papás que se enfrentan a los mismos miedos, emociones, retos, preguntas y por eso os vamos a contar nuestra experiencia.

Empezamos…

Cuando me enteré que mami-mamita estaba embarazada, lo primero que sentí fue miedo. Sí, miedo, mucho miedo. Un miedo terrible. ¿sabría hacerlo?, ¿podría con esto?…creo que son las preguntas que nos hacemos todos. Pasé asustado unas dos semanas, tratando de digerir todo y tratando de visualizar lo que nos esperaba. Así hasta que un día el miedo comenzó a desaparecer. ¿El truco?….

Pues parar en seco y pensar. ¿Soy el único que va a ser padre?, ¿soy el primero?, ¿nadie más ha pasado por esto?…y así, de repente, desaparecieron los miedos y pude empezar a pensar con un poco más de claridad.

Yo confío mucho en mami-mamita y sus criterios a la hora de abordar la maternidad, así que casi me limité a acompañarla en la gestación, pero por otro lado, también empecé a leer (error) y a informarme (error 2) sobre “de qué iba esto de ser padre”.

El acompañamiento, pues en fin, se reducía a estar pendiente de lo que ella me pedía, de intentar hacer un poco más cómodo su día a día. Lo mejor era estar a su lado, al principio, sin parar de preguntarle ¿estas bien?, ¿estas bien?, ¿estás bien?….y luego, embobado mirando cómo crecía,(y a veces se movía) la barrigota.

Y los “errores”, pues con tantísima información suelta por la red, al final terminas alejándote de tus propios criterios y convicciones. Es cierto que algunas cosas no las controlas, pero para eso, casi mejor que leer y releer, es que busques a ese amigo que ha sido padre antes que tú y le preguntes. Verás cómo no estás tan perdido y si él lo ha conseguido, ¿porqué tú no vas a ser capaz?. Y si esto no funciona, piensa en tu propio padre o en tu suegro y verás cómo no lo estás haciendo tan mal. Ellos lo hicieron cómo pudieron, con muchísima menos información y la misma experiencia primeriza que tú.

Para mí, el periodo de gestación fue un continuo descubrir. Intenté comprender lo que era no tener nada de hambre o devorar cualquier cosa que se ponía en el plato. Me sentí agobiado por los vómitos matutinos, vespertinos y nocturnos. Hice de acompañante de todos los paseos que fueron necesarios e intenté apoyarla cuando no tenía ganas de pasear. Escuché dudas, cambios de humor, insomnios, siestas eternas….Fuimos juntos a las clases de preparación al parto, en las cuales, pude comprobar con pena que alguien debería hacer algo para que todos los papás asistiesen a esas clases.

Juntos fuimos a ver carros, a ver cunas, a ver carros y cunas, a comprar bolsos, mantitas, chupetes, a ferias de bebés, a tiendas de bebés..¿os he dicho que fuimos también a mirar carritos? (no os preocupeis futuros papás, es una fase que se pasa antes de que nazca el bebé, luego empiezan otras más divertidas)…

He de contaros que una mañana, cuando íbamos por los 7 meses más o menos, mami-mamita tuvo una pérdida pequeña de líquido. Preparamos todo rápidamente para irnos al hospital porque creíamos que Nora ya venía. Yo acelerado y con la ilusión a tope hasta que mami me dijo que no podía venir en ese momento, porque era muy pequeña, que era peligroso. Eso me hizo darme cuenta de golpe de lo que me esperaba. Creo que hasta entonces no había sido consciente de lo que estaba creciendo en la barriga de mami.

Y así entre estas cosas y muchas otras, pasaron los 9 meses de gestación……….

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