Día a día de un papi-papito novato. La paternidad 4

 

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Hace tiempo escribí sobre cómo era mi día a día como papá de Nora. Ahora las cosas han cambiado desde que mami mamita empezó a trabajar. Pero aún así me apeteceía compartir con vosotros como eran nuestro día a día desde mi perspectiva.

A partir de los primeros días en casa, mi vida como papi-papito se basa en intentar hacer el máximo de tareas para que mami-mamita se ocupe más de Nora. Y eso no quiere decir que yo no pase mucho tiempo con ella, pero pienso que si hago una u otra cosa mientras ellas duermen (bueno, una duerme, la otra descansa-amamanta-arrulla-consuela-etc), luego podremos disfrutar más los dos con la pequeña.

Intento, cuando puedo, despertar con ellas. Y eso no es despertar a la misma hora, sino que me despierto antes para hacer cualquier cosa y cuando escucho que despiertan acudo a la cama. Subimos la persiana juntos, jugamos con los haces de luz que se cuelan por las cortinas. Me encanta darle su tiempo para que vaya desperezándose.

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Intento también tomar el desayuno con ella. Nos preparamos unos desayunos geniales, sin prisa. No es que no me guste desayunar los tres juntos, que me encanta, pero cuando lo hacemos los dos solos, cantamos, preparamos mil alimentos (fruta, zumo, embutido, tostadas, pasas, yogurt, etc), jugamos. Es igual que con mami-mamita, pero con nuestro vínculo super secreto

Intento leerle cuentos, bailar canciones, cantar, jugar, hacerla cosquillas…intento dormirla, cosa que puedo decir que he conseguido en !!!!!tres ocasiones¡¡¡¡¡ (Nora es de dormir enchufada a la teta, pero desde que mamá trabaja esto ha cambiado bastante)…intento elegir bien la ropa, aunque a veces vaya “disfrazada” de carnaval….

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Intento portear todo lo que puedo. De pequeña, o bien mami-mamita o yo, la porteábamos casi siempre, pero desde que ha empezado a caminar, prefiere ir andando y experimentar por ella misma. Me encantaba esa sensación de llevarla pegada a mí, mirando el mundo. Pero hemos encontrado una solución, en los paseos largos, tenemos una mochila grande de porteo para la montaña, en este post os cuento todo sobre ella, y allí la llevamos.

Intento bañarla todos los días. Mientras uno prepara la bañera otro le quita la ropa y luego nos metemos al baño los tres y Turco. Más que baño, es momento de juego y relax en familia y eso nos da para cantar, para aprender sonidos nuevos de animales, para hacer pompas, para salpicar…el pobre Turco nos mira desde una esquina con cara de que estamos un poco chalados.

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Intento enseñarle una cosa nueva cada día. Un sonido, un animal (pero de los raros, no de los comunes. Ya conoce el lobo, el tigre, la rana, la serpiente,el elefante, el gorrión, el mono y muchos más) , una canción (si, y procuro hacer coreografías, se parte de risa y luego otro día las hace ella sola, sin que nadie se lo pida, cuando escucha la canción), un color, un sabor, un olor (cuando pasamos por la frutería, siempre arranco una hoja de menta, de hierbabuena, de orégano fresco y se la ofrezco para que la huela. También hago lo mismo con las naranjas, con las especias…)

Intento enseñarle otras canciones que me gustan a mí. Me encanta verla moviendo el culillo por el pasillo cada vez que ponemos música en casa. A veces, bailamos juntos.

Pero también intento enseñarle cosas importantes…..el frío, las estrellas, la luna, los colores de la nieve o el viento….a caminar descalza por la hierba, a coger piedrecitas, a sentir las gotas de lluvia en la cara, a mirar atardeceres… Cuando paseamos un poco más tarde y ve la luna, ya la señala y le llama diciendo: ¡Na, Na!

 

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Lo que significa para nosotros tener un blog… Cumplimos un año!

Hoy queremos escribir un post muyyyyy especial porque estamos de celebración… Dentro de muy poquitos días nuestro blog cumple ¡¡¡¡1año!!!!!!

A raíz de celebrar este primer año, hemos querido hacer un repaso a cómo hemos cambiado y a cómo nos hemos sentido durante este año.

Por eso os queremos contar lo que significa escribir en este blog de paternidad y maternidad.

Para nosotros, no es únicamente volcar nuestras experiencias en un teclado y que aparezcan en la pantalla. Va mucho más allá…

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Hasta que tomamos la decisión de escribir un blog dimos muchos pasos. En nuestra maternidad/paternidad nos sentíamos con miedo, indecisos y no sabíamos si lo estábamos haciendo bien. Tenemos la mala costumbre, o buena, dependiendo de cómo se mire, de mirar tooooooodo en internet…

Muchos escritos de otros papás nos ayudaban a saber que no estábamos solos, que no éramos los únicos que se sentían así, y nos hizo sentirnos acompañados.

Tanto fue así que creíamos que esa ayuda que habíamos recibido teníamos que devolverla de alguna manera. Y ahí llegamos a la conclusión de crear nuestro propio blog de maternidad/paternidad. De esta manera podíamos ayudar a otros papás y mamás que se sintieran en nuestras mismas situaciones y también nos haríamos compañía.

Y, la verdad, es que no podemos estar más seguros de que tomamos el camino correcto.

Comenzamos hablando de un bebé de cuatro meses y nos habéis acompañado hasta hoy. Nuestra pequeña ya tiene 16 meses y nos emocionamos viendo las fotos de ese bebé, para nosotros, tan frágil que acababa de nacer.

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Desde este blog hemos podido crear un vínculo porque os contamos todo lo que pensamos que puede ocasionar dudas o inseguridad en la maternidad/paternidad. Os narramos cosas que creemos os pueden resultar interesantes en la crianza. Os recomendamos lo que a nosotros nos funciona. Os relatamos nuestras vivencias con Nora. Os confesamos nuestros miedos. Y, por último, os abrimos nuestro corazón con todo el cariño del mundo, porque queremos que cada día conozcáis un poco más a nuestra pequeña familia.

Temos una familia virtual que, a través del blog, de Instagram y de Facebook, cada día nos hacen recibir muestras de cariño, de unión, de que en esto de la maternidad/paternidad tomos estamos juntos. Somos una tribu en la que todos formamos parte de una forma u otra.

Cuando nos hacéis una pregunta, nos agradecéis una recomendación, nos dais las gracias, no podemos sentirnos más felices de saber que se ha cumplido el objetivo de este blog, acompañar y ser acompañados.

Miles de gracias familia de internet por acompañarnos durante este año y esperemos que durante muchos más!!!

La mochila de montaña. Pedazo de invento.


Os hablamos del invento definitivo a la hora de salir a la montaña con nuestra pequeña. La mochila portabebés!!!

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A ver, para empezar, es una inversión cara, para que engañarnos. En las tiendas rondan los 100€-130€ pero las hay de segunda mano en muy buen estado por 50-70€. La nuestra la compramos en wallapop.

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Se trata de una mochila SALEWA modelo KOALA II. En el enlace tenéis todos los datos. Es parecida a una mochila de montaña habitual pero dentro va un bebé que tienen papis que les gusta caminar por las montañas.

Lleva un asiento para colocar al bebé con un arnés de hombros que le sujetan estupendamente. Tiene cinco puntos dd anclaje. Además, la mochila se cierra para colgarsela en la espalda con otro cierre, con lo que el niño o la niña van totalmente seguros. La nuestra, como mejora, lleva un lugar para que Nora coloque los pies, para no llevarlos todo el tiempo colgando.

En la parte de atrás, lleva varios bolsillos, para guardar desde el cambiador y los pañales, a los bocatas, agua, cremas, peluches, etc. Eso sí, dependiendo del aguante del porteador y del peso de la criatura, podremos guardar más o menos cosas.

Este modelo de mochila lleva también un parasol, que aparte del sol, también protege de la lluvia porque es impermeable y si fuera poca protección, lleva un impermeable aparte que sirve de cortavientos.

Nosotros hemos dado paseos cortos, máximo 1 hora y media, con Nora y nos ha ido genial. Eso sí, no hay que meterse la paliza de 4 horas sin parar. Es aconsejable hacer descansos cada hora, más o menos. Hay que recordar que sus piernecitas van colgando y se cansan.

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Os animamos a probarla si os gusta salir a pasear por las montañas. No os arrepentireis!!!

Encantado de conocerte. La paternidad 3

Ya que el lunes fue el dia del papi-papito, os seguimos contando la experiencia de la paternidad de su mano y el capítulo que cuenta va a partir del nacimiento de Nora. Ya estamos los tres en el mundo, bueno, los tres y el Turco.

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Empezamos….

Allí me encontraba yo, mirándolas toda la noche con cara de embobado y pensando en todas las cosas que se venían encima de repente.

Aquella noche, entre lo inexpertos y superprimerizos que éramos, cada vez que Nora lloraba, y os puedo asegurar que fueron unas cuantas veces, me sentía mal, como si ella fuese la única que lloraba y pensaba que iba a despertar a toda la planta del hospital. Mentira, en la mayoría de las habitaciones había un o una bebé que se desgañitaba llorando en sus primeras noches. (debe ser que sólo tenía ojitos para la mia, jajaja)

El día siguiente, cuando ya aterrizas, te pones a rellenar papeles, que si registro, que si pediatras, etc. en fin, un jaleo. Admiro a esas mamás que tienen que enfrentarse solas a esos trámites, que mirándolo bien, señores de los registros, desde aquí os hago una petición: menos prisas¡¡¡

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Y así, entre noches durmiendo en una butaca incómoda, visitas familiares, amistades y demás, de repente, nos dicen que nos tenemos que marchar ya para casa. Felicidad máxima.

A recoger la habitación (imaginaos los peluches, ropitas, etc que se acumularon allí) y para el coche.

Y cuando estás allí, te puedes imaginar. Vuelas solo. Ya no hay enfermeras que te aconsejan, ni abuel@s que te ayudan. Vas en el coche con tus dos chicas, acojonado, mirando cada dos por tres por el espejo de atrás, con sumo cuidado para que no las pase nada.

La llegada a casa, creo que os la contamos en otro post, cuando hablamos de la presentación de Turco, nuestro perro. aquí tenéis el enlace.

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Y entonces, en ese momento, llegó el empezar a conocerse. Las primeras noches con insomnio. Casi no dormía (demasiada información sobre la muerte súbita, como si pudieses hacer algo al quedarte despierto). Cada dos por tres la mirábamos, a cada suspirito nos sobresaltábamos. He de confesar que cojo el sueño rápido, que la que más lo sufrió fue mami-mamita, pero aún así, fueron noches de no pegar ojo.

Luego fui aprendiendo sus rutinas, sus llamadas, sus ritmos. Todo era casi igual pero totalmente diferente a la información que había leído. Al final, sentido común. Dejé de agobiarme por cosas como si comía correctamente o no (eso lo aprendí cada semana al ver que aumentaba de peso sin parar), como si el baño era a una hora u otra (al final, cuando podíamos), como si dormía demasiado o demasiado poco (lo importante era descansar los tres).

Aprovechando lo de dormir, os cuento que yo siempre he criticado el colecho, bueno, no critico exáctamente, pero no lo entendía. Empecé a entenderlo cuando aprendí que si queríamos descansar más o menos los tres, era mejor que Nora durmiese con nosotros. Ya que cuando mami mamita se despertaba a darle el pecho, yo también me despertaba y con Nora durmiendo al lado, pronto conseguimos dormir 4 horas del tirón entre toma y toma nocturna.

Y pasaban los días…y nos íbamos conociendo.

De aquellos días, tengo un recuerdo, exáctamente de la mañana del 25 de diciembre, justo después de la llegada de Santa. Nos despertamos al amanecer para hacer una toma y Nora se quedó conmigo, apoyada en mis piernas, dormida. A nuestro lado, mami-mamita, dormía agotada (Nora tenía 11 días) y a los pies de la cama, Turco, que había venido como todos los días a darnos los buenos días. En ese momento pensé en que nadie del mundo, aunque hubiese recibido los regalos mas caros y más bonitos, nadie podría estar más orgulloso y feliz que yo en ese momento. (la foto es de esa mañana)……

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….continuará

Gimnasio de motricidad casero

Hoy os vamos a contar cómo es nuestro “gimnasio” en el que Nora da vueltas y vueltas sin parar.

Un día llevamos a Nora a un Decathlon en el que tenían un apartado para bebés. Había todo tipo de colchonetas para estimular la motricidad. Allí se volvió loca subiendo, bajando, girando, cayendo,… y eso que solo gateaba.

Nos dimos cuenta de que le gustaba aquello de subir, bajar, escalar, trepar, y nos pusimos a darle vueltas al asunto.

Este tipo de colchonetas que se usan en las guarderías y los parques de bolas son caras y además son demasiado grandes para tenerlas en casa. Así que en una de nuestras visitas a nuestra tienda sueca favorita (Ikea) encontramos la solución.

Entre cunas, mesitas y demás, Nora se nos escabulló y se metió sola en el tunel. Entró y salió como 12 veces y nos decidimos. El kit completo, túnel, casita y colchoneta.

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El túnel nos sirvió en un principio para aprender y perfeccionar el gateo. Nora se metía por un lado y nosotros por el otro llamábamos su atención para que viniese hace nosotros. Poco a poco fue adquiriendo velocidad, equilibrio y fuerza.

Con la casita, que por cierto se acopla al túnel, Nora ha encontrado un lugar para ella solita. Se mete allí y se queda un ratito jugando sola. Otras veces, jugamos a buscarnos por las ventanitas, a entrar y salir, a meter juguetes, a esconderse de Turco…

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Lo que más nos gusta es la alfombrilla-obstáculo-asiento. Sí, es todo en uno. Os vamos a explicar los tres usos que le hemos encontrado.

Cuando es alfombrilla, juega encima, camina, o se tumba tranquilamente porque es muy blandita. Sobre ella fue como se animó caminar. La estabilidad que tenía le dió seguridad y esa seguridad fue la que hizo que se soltara a caminar sin ningún apoyo. Ahora la utiliza principalmente para echar sus juguetes encima y jugar.

Cuando es obstáculo, se puede plegar las veces que quieras. Nora pasa por encima, sube, baja, gatea por encima, etc.

Y, por último, asiento, porque le encanta sentarse encima. Se puede colocar a más o menos altura, así que ella sola se busca las mañas para utilizarlo de asiento.

Esperamos que estas tres ideas os gusten tanto y os resulten tan prácticas como a nosotros.

Zapatillas todoterreno

Hasta que Nora ha comenzado a dar sus primeros pasos, siempre ha estado descalza. Creemos que a través de los pies también se reciben miles de estímulos y no queríamos que se las perdiera. Hoy os queremos hablar de las zapatillas que está usando ahora que empieza a caminar.

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No son las más bonitas del mundo, pero para nosotros son las más cómodas.

Las compramos en decathlon porque estábamos buscando algo para los primeros pasos de Nora. Dimos mil vueltas porque nuestra pequeña tiene los pies regordetes y ninguna de las que vimos le cerraba bien. Otras tampoco le entraban directamente.

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Estas zapatillas tienen la suela lo suficientemente rígida como para aguantar bien el pie, pero es a la vez muy flexible. Agarran superbien y no se escurre con ellas puestas. Para atarlas, los velcros hacen bien su función y lo mejor de todo, es para ponerlas, que como se abren enteras, metemos el pie en un momento y atamos rápido. Además, son super económicas.

Por último, deciros que al llevar goma hasta la puntera, cuando estábamos entre el gateo “de competición” y los primeros pasitos, se comportaron de manera genial. 2 en 1.

Estamos tan contentos con ellas que ya hemos comprado otro par para cuando le crezca un poco más el pie. Y vosotr@s, ¿cuales son vuestras zapatillas preferidas?

Las gallinas felices del abuelo.

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Pues eso, que las gallinas son felices. Y no, no es que papá vaya a leerles cuentos de Jorge Bucay ni a ponerles música de los Cantajuegos, es que las gallinas del abuelo viven solas en el corral, sin jaulas, sin horarios intensivos de puesta de huevos, sin prisas…. Ellas van a su aire, ahora picoteo los restos de la fruta de casa, ahora me tumbo al sol, ahora persigo a las lombrices del suelo, ahora bebo agua…

Se alimentan de trigo, maíz, cebada, hierba (cuando la hay), trozos de melón y sandía, etc…y sí, también trocitos de pan y gusanitos que le lleva Nora

Y ahora estaréis pensando, ¿porqué os contamos todo esto?, pues porque creemos en la importancia del contacto de los niños con lo animales desde el principio.

Claro que se manchan, claro que pisan cacas, claro que lo intentan coger todo y claro que hasta se ha roto algún huevo en las manos de Nora, pero, la ropa y las manos se limpian y el problema desaparece. En cambio, la experiencia y todo lo que aprenden, se lo llevan para casa y eso, pensamos que es superpositivo para ellos.

Así que ya sabéis, si tenéis cerca una granja, una hípica, un vecino del pueblo que tenga gallinas, un rebaño de ovejas, acercaos sin miedo y disfrutad viendo a vuestros pequeños interactuar con los animalillos.

Día “D”, hora “H”, minuto “M”… el parto desde la mirada de papá (la paternidad II)

Hola otra vez. Hoy os quiero contar cómo viví el nacimiento de Nora.

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El 14 de diciembre de 2016 estábamos tan tranquilos durmiendo, cuando de repente mami-mamita se despierta y me dice que tiene que ir a hacer pipí. Vale, genial, haz pis y vente otra vez a la cama, que es Diciembre y es muy temprano y aquí se está tannnn calentito…pues no, Nora decidió no dejarnos dormir aquel día.

Mami mamita me llamó desde el baño y ya no sé ni lo que me dijo, pero debió de ser algo así como -“ya viene, vámonos al hospital”- se había roto la bolsa. Y no, no era como en las peliculas. No parecía que se iba a desatar un tsunami, ni mucho menos!

En esos momentos me costó reaccionar, he de admitirlo. La bolsa¡¡ Vale, ok, la bolsa la tenemos… Los papeles del embarazo¡¡¡, Vale, ok, en la bolsa…el desayuno¡¡¡no, hoy no toca..así que mami se dio una ducha mientras yo terminaba de atender al perro (ese día dimos el paseo más rápido del mundo, bajar, hacer pipi en la farola de enfrente y para arriba) y nos fuimos al hospital.

Me voy a tomar un tiempo para contaros la odisea del aparcamiento.

El hospital de Guadalajara deja bastante que desear a la hora de aparcar. No hay un sólo hueco a partir de las 7 de la mañana y es casi imposible aparcar a la primera. Dejé a mami-mamita en la puerta de urgencias y me fui a aparcar. Ví cómo un señor llevaba las llaves en la mano y directamente le pregunté (muy educado yo y apenas nervioso, como os podéis imaginar)-“diculpe, ¿se marcha?”-, -“sí claro, pero tengo el coche en el parking de arriba y está lejos”- , -“MI MUJER ESTÁ DE PARTO, SUBA Y LE LLEVO HASTA SU COCHE¡¡¡”- y el hombre se subió y me dejó el hueco. Desde aquí, decirle que estoy y estaré super agradecido.

Al llegar de nuevo a Urgencias, ya la habían subido a monitores. De camino, me encontré con el cuentacuentos Pep Bruno (que es maravilloso y buena gente) y quizá por el valor que da la paternidad o por los nervios, me fuí hacia él y le dije: -“hola Pep, tu no me conoces pero yo a tí si. Mi mujer está de parto, se llama Aroa y nada, que eres la única persona que conozco aquí, que estoy muy feliz y que me hacía ilusión que lo supieses”- He de decir que ese mismo día, en un mensaje privado de facebook, el propio Pep se preocupó de dar la enhorabuena a mami-mamita. Que cosas¡¡¡

Ya una vez en monitores, comenzó todo. La alegría, los nervios, el no saber qué hacer, la emoción, la intriga, el dolor de barriga (literal, un come-come en el estómago que me duró todo el día). De monitores, al paritorio y a esperar. Allí un montón de pruebas, de pitidos, de consultas..

Aprovechando que me indicaron que debía salir fuera para poner la epidural, aproveché a llamar a la familia. A mi padre, a mis suegros y a mi prima. Nadie más. CONSEJO para papás novatos. Si les decís que no vengan, no servirá de nada, así que mejor decirles que vengan, que ya les irás informando.

En el paritorio, la larga espera, pues regulera, no os voy a mentir. Menos mal que nuestra matrona, muy amable, me dijo -“anda, vete a comer y coge fuerzas que luego no vas a poder salir”- debe ser que a todos nos pasa.

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Entró la matrona para decirnos a la hora que ella pensaba que llegaría Nora. Y a partir de ahí todo pasó muy deprisa, aunque estuvimos así 4 horas. Empezamos a empujar, y digo empezamos porque creo que fue importante asistir a las clases de preparación al parto. Aunque yo pensaba que había sido un buen alumno y lo tenía todo claro, ¡mentira!, en esos momentos hubiera deseado tener apuntes, incluso haber hecho chuletas. Hice lo que pude, intenté motivarla cuando estaba agotada de empujar, acompañé sus pujos, agarré sus manos para que hiciese más fuerza, ayudé a colocarse para estar más cómoda…lo que pude. Mientras, por las ventanas de cristal translúcido, podría ver las cabezas de la familia intentando escudriñar algo y eso me hacía mucha gracia, con sus manitas pegadas al otro lado del cristal.

Aprovecho por primera vez para contar que realmente estaba nervioso, muy nervioso. Me costaba mantener la calma, pero algo me decía que si mami me lo notaba, iba a ser peor. Creo que a los otros papi papitos de los box de al lado, les pasaba lo mismo. Nos mirábamos con sonrisillas cómplices cada vez que salíamos a la zona central. Mientras tanto, los demás bebés que nacerían aquel día, venían al mundo y se escuchaban los llantos y los suspiros de alegría.

Llegó la hora. Nos pasaron a la camilla de parto. -“El padre detrás, con la madre”-, -“venga, empuja”-, -“otra vez, fuerte”-, y allí un montón de personal sanitario. Yo me asomaba de vez en cuando y miraba una cabecita llena de pelo, y me volvía rápido con mami para contarle. Para que se riese le decía -“una mona¡¡, vamos a tener una monita llena de pelo¡¡”-pero tenía mucho dolor y pocas ganas de reir.

Nora no nacía. La matrona se subió encima de mami después de explorarla y después de un empujón bestial y un pequeño corte, salió, nació, llegó…..

Yo la ví en manos de las enfermeras, una cosita pequeña, sanguinolienta, que se llevaron rápido para limpiar. Suspiré y me acerqué a la matrona. Sólo pude mirarle a la cara y darle las gracias.

Entonces empezaron a coser a mami, que se había hecho mucho daño en el parto. Me quedé con ella. Sabía que Nora iba a estar en la incubadora un ratito para que entrase en calor y allí iba a estar bien. Así que me quedé con mami hasta que acabaron.

Cuando nos llevaron otra vez al box, salí a las incubadoras y me dejaron entrar. LLoré, si, no quiero ocultarlo. Nora estaba bien y ya estaba toda la familia en los cristales de la sala de neonatos (haciendo lo mismo de las cabezas y las manitas, muy graciosos).

Me volví con mami a contarle que era muy pequeña, que le habían puesto un gorrito, “que no, que no era una monita, que era una niña preciosa”….nos besamos, nos cogimos de la mano y creo que nos pusimos a llorar.

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Al rato nos subieron a la habitación y ya pasó por allí toda la familia, los abuelos, los tíos, la bisabuela…faltaba el perro. Alegría, fotos, bombones, jamón (CONSEJO para papis novatos, preparad jamón para ese momento, siempre funciona), llamadas a los amigos, etc…

Un rato más tarde se fueron y nos dejaron a los tres solos y entonces, empezó la magia otra vez, ellas dos dormidas en la cama y yo en una butaca, a su lado, cerquita…aquella noche dormí poco, porque no podía parar de mirarlas….

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CONTINUARÁ….

Película-documental “Given”

Éstos días hemos visto la película/documental Given y nos ha gustado muchísimo. Por eso hemos pensado que estaría muy bien hablaros de ella. Creemos importante que tanto papás como futuros papás lo vean.

La película se centra en Given un niño hawaiano que acompaña a su familia en una viaje. Es una aventura alrededor de quince países. Esto le da la oportunidad de ampliar sus horizontes y descubrir el mundo. Nosotros la hemos visto en Netflix.

El papá le cuenta a Given una historia sobre un pez gigante. “Hubo un gran diluvio. Entonces el “gran pez” quiso salvar a los humanos. Para ello tuvo que beber litros y litros de agua. Esto hizo que se convirtiera en un pez gigante y se cuenta que quién llegue a pescarlo tendría el espíritu del océano en su interior”. Está historia es el hilo conductor de los viajes de esta familia. Given sueña con pescar ese pez.

Uno de los puntos por lo que nos ha gustado tanto es por su enfoque en la crianza, la educación, el respeto a los demás y al medio. No solo nos ha conquistado por eso, sino también por el valor por los animales y la naturaleza que esta familia transmite.

Nos ha hecho reflexionar sobre la sociedad actual, las prisas, cómo nos crean necesidades innecesarias, nunca mejor dicho. El bucle en el que estamos sumidos cada día en nuestra propia rutina. Nos invita a romper un poco con el rol establecido de familia y rutina familiar. Ellos tienen su propio valor sobre la familia, por encima de todo.

Nos gustó mucho la filosofía del padre. Él piensa que cada persona tiene un arte diferente y tenemos que descubrirlo, desarrollarlo y transmitirlo.

A parte del contenido, a nivel visual es increíble. Muestra unas imágenes impresionantes acompañadas de una mejor música y sonido.

Es una película documental muy, muy emocionante. No tenemos nada negativo que decir, bueno sí, que dura muy poco (en torno a una hora).

Una de las frases que más se ha quedado en nosotros es “Cuando aprendes a andar, empiezas tu propio camino”. Es importante para nosotros por el momento por el que estamos pasando. Nora está dando sus primeros pasos

Desde aquí invitamos a todos los papás, mamás y los que lo serán en el futuro verla…. Os encantará!!! Y si sois de los afortunados que ya la habéis visto, ¿Qué os ha parecido?

Voy a ser papá… (la paternidad 1)

Bueno, pues es momento de escribir sobre la paternidad vista desde los ojos de papi-papito. (porque los papás, también pasamos por ella, aunque parezca que no)

Además, creemos que son muchos los papás que se enfrentan a los mismos miedos, emociones, retos, preguntas y por eso os vamos a contar nuestra experiencia.

Empezamos…

Cuando me enteré que mami-mamita estaba embarazada, lo primero que sentí fue miedo. Sí, miedo, mucho miedo. Un miedo terrible. ¿sabría hacerlo?, ¿podría con esto?…creo que son las preguntas que nos hacemos todos. Pasé asustado unas dos semanas, tratando de digerir todo y tratando de visualizar lo que nos esperaba. Así hasta que un día el miedo comenzó a desaparecer. ¿El truco?….

Pues parar en seco y pensar. ¿Soy el único que va a ser padre?, ¿soy el primero?, ¿nadie más ha pasado por esto?…y así, de repente, desaparecieron los miedos y pude empezar a pensar con un poco más de claridad.

Yo confío mucho en mami-mamita y sus criterios a la hora de abordar la maternidad, así que casi me limité a acompañarla en la gestación, pero por otro lado, también empecé a leer (error) y a informarme (error 2) sobre “de qué iba esto de ser padre”.

El acompañamiento, pues en fin, se reducía a estar pendiente de lo que ella me pedía, de intentar hacer un poco más cómodo su día a día. Lo mejor era estar a su lado, al principio, sin parar de preguntarle ¿estas bien?, ¿estas bien?, ¿estás bien?….y luego, embobado mirando cómo crecía,(y a veces se movía) la barrigota.

Y los “errores”, pues con tantísima información suelta por la red, al final terminas alejándote de tus propios criterios y convicciones. Es cierto que algunas cosas no las controlas, pero para eso, casi mejor que leer y releer, es que busques a ese amigo que ha sido padre antes que tú y le preguntes. Verás cómo no estás tan perdido y si él lo ha conseguido, ¿porqué tú no vas a ser capaz?. Y si esto no funciona, piensa en tu propio padre o en tu suegro y verás cómo no lo estás haciendo tan mal. Ellos lo hicieron cómo pudieron, con muchísima menos información y la misma experiencia primeriza que tú.

Para mí, el periodo de gestación fue un continuo descubrir. Intenté comprender lo que era no tener nada de hambre o devorar cualquier cosa que se ponía en el plato. Me sentí agobiado por los vómitos matutinos, vespertinos y nocturnos. Hice de acompañante de todos los paseos que fueron necesarios e intenté apoyarla cuando no tenía ganas de pasear. Escuché dudas, cambios de humor, insomnios, siestas eternas….Fuimos juntos a las clases de preparación al parto, en las cuales, pude comprobar con pena que alguien debería hacer algo para que todos los papás asistiesen a esas clases.

Juntos fuimos a ver carros, a ver cunas, a ver carros y cunas, a comprar bolsos, mantitas, chupetes, a ferias de bebés, a tiendas de bebés..¿os he dicho que fuimos también a mirar carritos? (no os preocupeis futuros papás, es una fase que se pasa antes de que nazca el bebé, luego empiezan otras más divertidas)…

He de contaros que una mañana, cuando íbamos por los 7 meses más o menos, mami-mamita tuvo una pérdida pequeña de líquido. Preparamos todo rápidamente para irnos al hospital porque creíamos que Nora ya venía. Yo acelerado y con la ilusión a tope hasta que mami me dijo que no podía venir en ese momento, porque era muy pequeña, que era peligroso. Eso me hizo darme cuenta de golpe de lo que me esperaba. Creo que hasta entonces no había sido consciente de lo que estaba creciendo en la barriga de mami.

Y así entre estas cosas y muchas otras, pasaron los 9 meses de gestación……….

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