Encantado de conocerte. La paternidad 3

Ya que el lunes fue el dia del papi-papito, os seguimos contando la experiencia de la paternidad de su mano y el capítulo que cuenta va a partir del nacimiento de Nora. Ya estamos los tres en el mundo, bueno, los tres y el Turco.

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Empezamos….

Allí me encontraba yo, mirándolas toda la noche con cara de embobado y pensando en todas las cosas que se venían encima de repente.

Aquella noche, entre lo inexpertos y superprimerizos que éramos, cada vez que Nora lloraba, y os puedo asegurar que fueron unas cuantas veces, me sentía mal, como si ella fuese la única que lloraba y pensaba que iba a despertar a toda la planta del hospital. Mentira, en la mayoría de las habitaciones había un o una bebé que se desgañitaba llorando en sus primeras noches. (debe ser que sólo tenía ojitos para la mia, jajaja)

El día siguiente, cuando ya aterrizas, te pones a rellenar papeles, que si registro, que si pediatras, etc. en fin, un jaleo. Admiro a esas mamás que tienen que enfrentarse solas a esos trámites, que mirándolo bien, señores de los registros, desde aquí os hago una petición: menos prisas¡¡¡

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Y así, entre noches durmiendo en una butaca incómoda, visitas familiares, amistades y demás, de repente, nos dicen que nos tenemos que marchar ya para casa. Felicidad máxima.

A recoger la habitación (imaginaos los peluches, ropitas, etc que se acumularon allí) y para el coche.

Y cuando estás allí, te puedes imaginar. Vuelas solo. Ya no hay enfermeras que te aconsejan, ni abuel@s que te ayudan. Vas en el coche con tus dos chicas, acojonado, mirando cada dos por tres por el espejo de atrás, con sumo cuidado para que no las pase nada.

La llegada a casa, creo que os la contamos en otro post, cuando hablamos de la presentación de Turco, nuestro perro. aquí tenéis el enlace.

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Y entonces, en ese momento, llegó el empezar a conocerse. Las primeras noches con insomnio. Casi no dormía (demasiada información sobre la muerte súbita, como si pudieses hacer algo al quedarte despierto). Cada dos por tres la mirábamos, a cada suspirito nos sobresaltábamos. He de confesar que cojo el sueño rápido, que la que más lo sufrió fue mami-mamita, pero aún así, fueron noches de no pegar ojo.

Luego fui aprendiendo sus rutinas, sus llamadas, sus ritmos. Todo era casi igual pero totalmente diferente a la información que había leído. Al final, sentido común. Dejé de agobiarme por cosas como si comía correctamente o no (eso lo aprendí cada semana al ver que aumentaba de peso sin parar), como si el baño era a una hora u otra (al final, cuando podíamos), como si dormía demasiado o demasiado poco (lo importante era descansar los tres).

Aprovechando lo de dormir, os cuento que yo siempre he criticado el colecho, bueno, no critico exáctamente, pero no lo entendía. Empecé a entenderlo cuando aprendí que si queríamos descansar más o menos los tres, era mejor que Nora durmiese con nosotros. Ya que cuando mami mamita se despertaba a darle el pecho, yo también me despertaba y con Nora durmiendo al lado, pronto conseguimos dormir 4 horas del tirón entre toma y toma nocturna.

Y pasaban los días…y nos íbamos conociendo.

De aquellos días, tengo un recuerdo, exáctamente de la mañana del 25 de diciembre, justo después de la llegada de Santa. Nos despertamos al amanecer para hacer una toma y Nora se quedó conmigo, apoyada en mis piernas, dormida. A nuestro lado, mami-mamita, dormía agotada (Nora tenía 11 días) y a los pies de la cama, Turco, que había venido como todos los días a darnos los buenos días. En ese momento pensé en que nadie del mundo, aunque hubiese recibido los regalos mas caros y más bonitos, nadie podría estar más orgulloso y feliz que yo en ese momento. (la foto es de esa mañana)……

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….continuará

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Voy a ser papá… (la paternidad 1)

Bueno, pues es momento de escribir sobre la paternidad vista desde los ojos de papi-papito. (porque los papás, también pasamos por ella, aunque parezca que no)

Además, creemos que son muchos los papás que se enfrentan a los mismos miedos, emociones, retos, preguntas y por eso os vamos a contar nuestra experiencia.

Empezamos…

Cuando me enteré que mami-mamita estaba embarazada, lo primero que sentí fue miedo. Sí, miedo, mucho miedo. Un miedo terrible. ¿sabría hacerlo?, ¿podría con esto?…creo que son las preguntas que nos hacemos todos. Pasé asustado unas dos semanas, tratando de digerir todo y tratando de visualizar lo que nos esperaba. Así hasta que un día el miedo comenzó a desaparecer. ¿El truco?….

Pues parar en seco y pensar. ¿Soy el único que va a ser padre?, ¿soy el primero?, ¿nadie más ha pasado por esto?…y así, de repente, desaparecieron los miedos y pude empezar a pensar con un poco más de claridad.

Yo confío mucho en mami-mamita y sus criterios a la hora de abordar la maternidad, así que casi me limité a acompañarla en la gestación, pero por otro lado, también empecé a leer (error) y a informarme (error 2) sobre “de qué iba esto de ser padre”.

El acompañamiento, pues en fin, se reducía a estar pendiente de lo que ella me pedía, de intentar hacer un poco más cómodo su día a día. Lo mejor era estar a su lado, al principio, sin parar de preguntarle ¿estas bien?, ¿estas bien?, ¿estás bien?….y luego, embobado mirando cómo crecía,(y a veces se movía) la barrigota.

Y los “errores”, pues con tantísima información suelta por la red, al final terminas alejándote de tus propios criterios y convicciones. Es cierto que algunas cosas no las controlas, pero para eso, casi mejor que leer y releer, es que busques a ese amigo que ha sido padre antes que tú y le preguntes. Verás cómo no estás tan perdido y si él lo ha conseguido, ¿porqué tú no vas a ser capaz?. Y si esto no funciona, piensa en tu propio padre o en tu suegro y verás cómo no lo estás haciendo tan mal. Ellos lo hicieron cómo pudieron, con muchísima menos información y la misma experiencia primeriza que tú.

Para mí, el periodo de gestación fue un continuo descubrir. Intenté comprender lo que era no tener nada de hambre o devorar cualquier cosa que se ponía en el plato. Me sentí agobiado por los vómitos matutinos, vespertinos y nocturnos. Hice de acompañante de todos los paseos que fueron necesarios e intenté apoyarla cuando no tenía ganas de pasear. Escuché dudas, cambios de humor, insomnios, siestas eternas….Fuimos juntos a las clases de preparación al parto, en las cuales, pude comprobar con pena que alguien debería hacer algo para que todos los papás asistiesen a esas clases.

Juntos fuimos a ver carros, a ver cunas, a ver carros y cunas, a comprar bolsos, mantitas, chupetes, a ferias de bebés, a tiendas de bebés..¿os he dicho que fuimos también a mirar carritos? (no os preocupeis futuros papás, es una fase que se pasa antes de que nazca el bebé, luego empiezan otras más divertidas)…

He de contaros que una mañana, cuando íbamos por los 7 meses más o menos, mami-mamita tuvo una pérdida pequeña de líquido. Preparamos todo rápidamente para irnos al hospital porque creíamos que Nora ya venía. Yo acelerado y con la ilusión a tope hasta que mami me dijo que no podía venir en ese momento, porque era muy pequeña, que era peligroso. Eso me hizo darme cuenta de golpe de lo que me esperaba. Creo que hasta entonces no había sido consciente de lo que estaba creciendo en la barriga de mami.

Y así entre estas cosas y muchas otras, pasaron los 9 meses de gestación……….

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Al final todo fluye…

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Nora hace poco que ha cumplido 11 meses. Vemos muy cerca su primer cumpleaños y hemos querido echar la vista atrás….

Hemos pensado en la velocidad del paso de los días y como ha cambiado nuestra consciencia sobre ello.

Parece que los papás tenemos prisa. Durante el embarazo queremos tenerlo en brazos ya. Una vez que ha nacido queremos que sonría, que crezca, que se voltee, que se siente, que gatee, que se ponga de pie…  ufff que deprisa va todo.

Por todo ello nos apetece pararnos a reflexionar sobre el momento en el que estamos.

Nuestra pequeña sabe muchas cosas. Señala los juguetes que le gustan. Se sienta. Gatea con velocidad. Se pone de pie agarrándose a cualquier cosa con una sola mano. Se mantiene de pie. Mueve el cuerpo siguiendo el ritmo de la música. Aplaude. Llama a mamá y a papá ( a su manera, pero nos llama). Lleva la correa de Turco y le pasea , (también a su manera). Coge el tenedor y se lleva la comida a la boca. Bebe sola de su jarra y de los vasos. Come de casi todo. Saca las manos para quitarse las camisetas y mete el bracito para ponerse los abrigos. Hace pedorretas. Coge libros de su estantería y los trae para que los leamos juntos. Pasa páginas. Sube escalones mientras gatea. Abre cajones. encaja algunas piezas. Da besos. Diferencia personas. Dice no con la cabeza. Imita al “lobo” cuando le dice el abuelo. “Duerme ” a su muñeco. Dice “adiós” con la mano cuando se marcha. Recuerda lugares. Sabe dónde se apaga la luz de la casa de los otros abuelos…..y alguna cosa más…

A veces, nosotros mismos nos hemos agobiado, como buenos padres primerizos, por el desarrollo del aprendizaje de Nora. No sabemos si lo estamos haciendo bien o mal, si vamos demasiado rápidos o demasiado lentos, pero eso sí, lo hacemos lo mejor que podemos y vemos a nuestra hija feliz, muy feliz.

No creemos que exista un método, ni una palabra mágica. Lo que nos ha funcionado es no forzar nada, no insistir demasiado. Cuando ha hecho o descubierto algo nuevo, si que hemos hecho una “megafiesta” reconociendo su esfuerzo y premiando su logro, pero sin prisa, siempre sin prisa.

Así que, padres primerizos, nada de agobiarse. Las cosas salen solas cuando ellos y ellas están preparados. Mientras los logros llegan, !!disfrutadlos¡¡

La historia de cómo elegimos el nombre del bebé

Cuando sabemos que vamos a ser papás miles de dudas se amontonan en nuestra cabeza ¿Cómo será? ¿A quién se parecerá? ¿Lo haremos bien? ¿Será difícil? ¿Estará todo bien? ¿Seremos buenos papás? Y un laaaaargo etc, miles de millones de preguntas.

Para nosotros una de las decisiones más difíciles fue elegir el nombre. Hoy queremos compartir con vosotros cómo llegamos hasta elegir el nombre perfecto.

Siempre he pensado que cuando eliges el nombre, de una forma u otra, estás destinando. Aunque solo es una palabra, es la palabra que va a representarle y a acompañarle el resto de su vida. ¿Hasta qué punto un nombre puede definir tu futuro? No, no hablo del futuro de “Todos los Pepes son altos, simpático y amables”; sino a lo que transmite tu nombre y las connotaciones que conlleva el nombre. Os lo digo con conocimiento de causa ya que mi nombre siempre ha necesitado una aclaración. ¿Es vasco? ¿De dónde viene? ¿Con «H» al principio, al final o intercalada?

Bien, pues después de explicaros todos mis pensamientos vamos a centrarnos en cómo lo hicimos nosotros.

Nunca hemos sido de esas personas que tenían claro como se llamarían sus hijos. A papá siempre le había gustado un nombre de origen inuit «Anori». Su significado es «viento». Pero, es verdad que no me terminaba de convencer un nombre tan exótico, desconocido y un poco difícil. Entonces me propuso que hiciera una lista con 10 nombres que me gustaran y entre ellos podríamos decidir cuál nos gustaba a los dos.

Para hacer esa lista me guíe de lo que sí tenía claro.

  • Quería un nombre que no fuera muy largo.
  • Que fuera original pero a la vez conocido.
  • Que sonará bien con nuestros apellidos.
  • Que tuviese un significado propio.
  • Intentar no repetir nombre de nuestras personas cercanas.

Algunos de los nombres de la lista eran Anna, Emma, Lara, Maia, Nora, Vera…

De entre esos nombres, uno de los que más me gustaba era Nora. Tenía muchas cosas a su favor; se parecía mucho al que le gustaba a papá, cumplía los puntos por los que me guiaba y a mí me traía buenos pensamientos, ya que una de mis antiguas alumnas de las que guardo un bonito recuerdo, se llama así. A papá fue el que más le gustó de la lista. Aún así, nos costó pensarlo mucho hasta que al fin nos decidimos.

Toda la familia y amigos estaban con la incógnita de cómo se llamaría nuestra pequeña. Tardamos en decidirnos y hasta el último trimestre no lo tuvimos claro. Con deciros que cuando le contamos el nombre a nuestros amigos abrieron una botella de cava!!!

¿Y a vosotros? ¿Os costó mucho decidir el nombre de vuestros pequeños?

 

El embarazo (Segundo trimestre…)

El segundo trimestre del embarazo va de la semana 14 a la 27.

Para mí fue el momento en el que mejor me encontré de todo el embarazo, aunque este trimestre transcurrió en los meses de verano, para mí fue muy bueno….

Los vómitos y náuseas pasaron a mejor vida, ya podía comer de todo sin tener que salir corriendo al baño. Bueno «comer de todo», sí, así, entre comillas. Ya que como la toxoplasmosis me dio negativo, tenía que tener cuidado con la alimentación. La carne y el pescado debe de estar muy cocinado, nada de embutidos, las frutas y verduras desinfectadas. Es verdad que tampoco me obsesioné con este tema, intentaba tener cuidado pero pensaba que si en 28 años no lo había cogido, sería difícil que en 9 meses fuera así. Pero aún así, intenté fijarme más y seguir las recomendaciones de la matrona.

IMG_20171013_001605Papipapito dando un beso a la barriga en uno de los mejores atardeceres del mundo que tan cerca tenemos…

El sexo del bebé

En la semana 16, fuimos a una clínica para hacernos una ecografía 4D para conocer el sexo de “bichito” como le llamábamos. Nos acompañaron mi abuela, mi tía y mis hermanos. Allí que entramos todos jeje. A papipapito le hacía ilusión un niño, pero para los dos lo más importante es que todo estuviese bien, sólo queríamos que bichito estuviese sano.

Al principio costó un poco que se pudiera ver, allí esperamos a que se moviera pero desde el principio ya se intuía… Y nos dijeron:
-¡Es una niña! Se ve claramente.
Todos nos alegramos mucho!! Ya sabíamos lo que sería!!

Unos días antes de la cita con la matrona, comencé a sentir como unos retortijones que se movían en la zona más baja de la tripa. No me dolía, al contrario, notaba cierto cosquilleo. Intuía que podían ser los movimientos de la pequeña, así que estaba muy muy pendiente de cualquier novedad. Cada vez se notaban más y es que hacen taaaaanta ilusión…

Segunda visita con la matrona

Alrededor de la semana 17, tuvimos la segunda visita con la matrona. Todo iba bien, me preguntó por cómo me encontraba. Miró los resultados del endocrino. Y me dijo
-¡Vamos a escuchar su corazón!
Como en la anterior cita, aún bichito era muy pequeña no sabíamos que en esta podríamos oírla y nos hizo muchísima ilusión. Nos emocionamos tanto que papá escribió una historia sobre este sonido que se queda grabado para siempre (Ya pondremos por aquí la historia dedicada a Nora).

No había cogido peso, al contrario durante el primer trimestre perdí 4 kilos, de tantos vómitos. Así que volvía a estar en mi peso de antes del embarazo. Aún así me recomendó andar. Y seguí su recomendación al pie de la letra. Pasamos el verano en el pueblo de papipapito así que cada día andábamos mínimo una hora. Y así paseábamos a nuestro Turco.

Estado de ánimo y de salud

Después del primer trimestre que había pasado, estaba en la gloria. Ni una náusea, ni un mareo. Mi barriguita ya se empezaba a notar y sino yo sacaba un poquito jeje. Me apetecía hacer un montón de cosas.

Segunda ecografía

La segunda ecografía me la realizaron en la semana 20, también llamada ecografía morfológica. Íbamos a ver a nuestra pequeña otra vez!!! Es una ecografía importante ya que observan todo con detalle. Tienen en cuenta: La actividad cardiaca, lo primordial y más importante. La posición del bebé, aunque no es muy importante en este momento. El tamaño del bebé, observan varias medidas y las comparan con las tablas de percentiles para saber si el crecimiento es normal. Y las posibles malformaciones, hacen un estudio pormenorizados de cada órgano y estructura fetal comenzando por la cabeza y terminando por los pies. También y muy importante, miran la placenta, el cordón umbilical y el líquido amniótico. Me informé de todo esto aquí.

El ginecólogo nos confirmó que era una niña. Papipapito preguntó pero seguro?? Y él afirmó con rotundidad, -Segurísimo. Otra vez dijo un montón de números, medidas, que en aquel momento no entendíamos ni sabíamos lo que querían decir. Al terminar nos dejó verla y ya se dirigió a mí, todo estaba perfecto. Únicamente, me apuntó, que la placenta estaba baja. Me explicó que durante el embarazo, la placenta se desplaza a medida que el útero se estira y crece. A medida que el bebé va creciendo la placenta se va desplazando hacia la parte superior. De no ser así, la placenta se sitúa entre el bebé y el cuello uterino, dificultando un parto vaginal.

Me harían una ecografía más en la semana 27 para ver si en ese momento ya había subido, lo normal es que hubiera subido ya. Me recomendó reposo relativo. Es decir, vida normal excepto hacer esfuerzos, coger peso y tener relaciones sexuales.

En ese momento me asusté un poco, todas pensamos en un parto natural y lo mejor para el bebé y me daba miedo la posibilidad de una cesárea. Pero no lo pensé mucho y confié en que todo iba a ir bien.

Tercera visita a la matrona

Ya estábamos de 24 semanas. Todo iba bien, mi barriguita ya se notaba perfectamente. Había engordado 2 kilos. Todo se mantenía igual de bien. Miró los últimos análisis que me había hecho y tenía un poquito de anemia así que tuve que tomar hierro hasta el final del embarazo.

Tercera ecografía

Estábamos en la semana 26 y está ecografía era básicamente para ver dónde se encontraba la placenta, ya que en la seguridad social de Castilla la Mancha, únicamente te hacen ecografía a las 12, a las 20 y a las 32 semanas. Desconozco como será en el resto de comunidades.
Bien, la placenta había subido, todo estaba perfecto. La ginecóloga observó en los papeles que las medidas de la pequeña, en todas las ecografías anteriores, correspondían a una semana menos. Entonces me retrasaron una semana la fecha probable de parto. Pasamos del 9 de diciembre al 16.

Y hasta aquí el segundo trimestre del embarazo de Nora. Esperamos que os esté gustando nuestra historia!!!

El embarazo (Primer trimestre)

Y llegó el día… nos acabábamos de enterar que íbamos a ser papás y comenzaba un camino hasta entonces desconocido. Habíamos vivido algún embarazada alrededor nuestro, pero como decían en aquel programa no es lo mismo contarlo que vivirlo…

Fuimos al médico de cabecera que me recetó “Natifar“. Que es Ácido fólico y yodo. Muy importante para la buena formación de la columna vertebral del feto. También nos dio cita para la matrona, para el primer análisis de sangre y para la primera ecografía a las 12 semanas. Contando desde la última regla, estaba de 5 semanas.

A la semana siguiente, al ir al baño y limpiarme observé que estaba manchando. No eran pérdidas de sangre como tal, sino un color marrón oscuro. Cada vez que iba al baño allí estaban las manchitas y, como estábamos asustados, al día siguiente decidimos ir a urgencias.

Allí nos hicieron una ecografía vaginal y… Allí estaba el saco gestacional!!! Apenas ediaLa ginecóloga me dijo que era muy pronto y no se podía apreciar aún latido pero que al manchar tan poquito sería el “sangrado de implantación”. El óvulo fecundado baja por las trompas de falopio y hasta que llega al útero y se establece, puede haber desprendimientos de sangre. Me tranquilizó bastante y me informó de que volviera si manchaba igual o más que una regla.

El tiempo pasaba y yo solo hacía que dormir y hacer pipí.

Pronto llegaron las náuseas, los mareos, los vómitos. No podía oler comida que antes me gustaba, como por ejemplo los espárragos. A veces sólo con abrir la nevera me tenía que ir rápidamente al baño a vomitar, en definitiva tuve un primer trimestre de libro.

Primera visita a la Matrona

Desde el primer momento tuvimos muy buena sintonía con ella. Se notaba que le gustaba su trabajo, nos hacía sentir muy cómodos y se implicaba bastante.

Me recomendó no subir de peso y andar. Que andara todo lo que pudiese y eso hice. Hasta dos horas algunos días.

También me habló de las pastillas Cariban para las náuseas y vómitos. La verdad es que me fueron muy bien. Aunque recomiendan tomar dos, yo solo me tomaba una por la noche y me iba muy bien.

También nos dijo que en el análisis de sangre aparecían como negativa la toxoplasmosis, no podía comer embutido, frutas y verduras muy bien lavadas… (este tema nos da para otra entrada jeje) y también aparecían altos los niveles de tiroidismo y me derivaron al endocrino. Finalmente era debido a los vómitos y a la fuerza que se hace con las náuseas. De todas formas me vigilarían en los siguientes análisis.

Primera ecografía

Allí nos presentamos antes de la hora, con muchos nervios. La sala de espera llena de mamás y de mujeres embarazadas hacía que el instinto maternal estuviera por las nubes!!! Nos acompañó la futura “tía Sandra”. Me tumbé en la camilla y, cómo a todas, me avisaron de lo frío que estaba aquel gel. Y todo comenzó. La ginecóloga iba diciendo medidas, números y palabras que no entendíamos mucho pero nos miró y nos dijo que todo estaba perfecto. Nos mostró la pantalla y allí estaba nuestra pequeña saltamontes, podíamos ver como se movía y… se nos escaparon algunas lágrimas.

Hasta aquí el primer trimestre de embarazo que es hasta la semana 13. Próximamente nuestro segundo y tercer trimestre!!!

Muchas gracias por leernos!!!

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Cambios en el blog!

Hola a todos!!! Lo primero pedir disculpas porque llevamos muuuucho tiempo sin subir nada. Papipapito y Mamimamita nos hemos propuesto subir una entrada semanalmente.

Cada viernes subiremos un post y esperamos que os gusten y os resulten interesantes.

En instagram estamos muy activos!!! Subimos fotos de nuestro día a día con Nora.

Hasta el viernes!!

Mis sentimientos durante la lactancia…

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En otros  post ya he hablado de cómo fue el inicio de mi lactancia. Aprovechando la semana mundial de la lactancia, y después de 7 meses y medio, quiero hablaros de mis sentimientos hasta ahora…

Es verdad que el comienzo fue duro pero… qué comienzo no lo es? Las dos teníamos que aprender, conocer nuestro cuerpo y nuestras necesidades, en fin conocernos la una a la otra.

Después del primer mes y medio, en el que pasamos de la lágrima a la sonrisa, todo ha ido rodado. Y es que me gusta, me gustan mucho esos instantes tan nuestros y de nadie más…

Puedo resumir muy bien lo que siento cuando ella mama, para mí es FELICIDAD. Mutuamente nos transmitimos calma, serenidad, paz, relajación… son momentos nuestros en los que a veces hasta se acompasa nuestra respiración y eso… eso es magia, os aseguro que no hay nada mejor en el mundo que esa conexión…

Y es que me gusta hasta cuando está en mis brazos y quiere un “buchito de leche”, como nosotros le decimos, me busca y me tira de la camiseta. Sabe perfectamente lo que quiere y dónde encontrarlo.

Y qué decir de sus caricias, me acaricia la cara, los labios, el cuellos, el pecho, el otro pezoncillo… y yo no puedo dejar de mirar cómo se mueven esos pequeños deditos.

No sé cómo será de exacta la genética pero cuando era pequeñita y tenía sueño me hacia nuditos en el pelo. Pues bien, no me puedo sentir más orgullosa cuando veo que Nora hace lo mismo en su pelito mientras mama… Son nuestros momentos, nos achuchamos, nos queremos, sonreímos, nos damos la mano.

Me siento plena y no lo cambiaría por nada del mundo, aunque tuviese que pasar mil veces por la infección, las perlas de leche, los bultos en el pecho…

Sé que he tenido mucha suerte en sentir todo lo que os he contado y también sé que éstos momentos tienen fecha de caducidad, pero los voy a disfrutar todos, toditos…

Así nació Nora (1ª Parte)…

Hola a todos!!! Hace tiempo que queríamos explicaros la gran experiencia que fue nuestro parto y creemos que es el momento perfecto…

El 14 de diciembre sobre las 9:30 de la mañana me levanté al baño y después de hacer pipi, oí un sonido parecido a un POP! (Indicaba que ya no había stop!) y no paraba de salir pis, al contrario, cada vez salía más así que llamé corriendo a Papipapito -¡He roto aguas!

No nos dejamos llevar por los nervios aunque sí por la emoción. Mientras me vestía, comenzaron las contracciones. No eran muy fuertes. Nos duchamos los dos, papipapito paseó a Turco y salimos hacia el hospital. Una vez allí, nos llevaron a la sala de monitores y en cuanto pudiese la ginecóloga, vendría a hacer un tacto. Las contracciones cada vez eran más seguidas. Sobre las 11 llegó la ginecóloga y me realizó un tacto; el cuello totalmente borrado y dilatada de 4 cm.

Nos dejan en un box y allí se presenta la que será mi matrona, Eva. Desde aquí le agradezco todas las atenciones que tuvo conmigo y su ayuda. Ya la conocíamos porque en nuestra ciudad habían hecho un taller de porteo al que habíamos asistido y ella participaba explicando las diferentes formas de portear. Conectamos desde el primer momento ya que su hija se llamaba Nora, como nuestra pequeña.

Me miden la temperatura y como tengo un poco de fiebre me ponen una vía con paracetamol. Las contracciones cada vez eran más dolorosas y con intervalos de 3 minutos. En cada contracción la visión se me nublaba y, por miedo a desmayarme por el dolor, decido ponerme la epidural. Sobre la 1 llega el anestesista y me pone la epidural en posición sentada, hecha una bolita. La verdad es que no sentí ningún dolor, al revés rápidamente empecé a sentir descanso. Tanto descanso que me quede frita!! Mientras me ponen la epidural, papipapito salió fuera y le dijeron que comiera tranquilo, tenía que tener fuerzas para lo que venía. A esa hora más o menos, llegó mi familia. El box tenía una especie de ventana con cristales ahumados, pero por los que ellos me intuían a mí y yo a ellos.

A las 3 viene Eva a hacerme un tacto y había dilatado 7cm. Me dice que en su opinión sobre las 18 horas Nora, habrá nacido y que volverá en una hora. Al final fue un poco más tarde.

Yo sigo sin dolor aunque noto un poco las contracciones…

La tarde se complica un poco porque de las mujeres que vamos a dar a luz, a una le tienen que realizar cesárea y a otra usar los fórceps. Las otras dos mamá también tenían a Eva de matrona, esto quiere decir que no pudo venir a verme hasta las 17:30. Yo ya estaba dilatada completamente….

 

Y lo demás…. continúo en el siguiente post que Nora me reclama!!!

Besos y abrazos para todos!!!!

Sesión de fotos casera para embarazadas

Hoy queremos compartir con vosotros como hicimos una sesión de fotos muy muy chulas de mami mamita embarazada.

Nos apetecía mucho tener fotos para que Nora en un futuro pueda ver como estaba su mamá embarazada de ella. Y aunque sabíamos que el resultado hubiera sido más profesional con un fotógrafo experto, no podíamos permitirnoslo. Así que papipapito se puso manos a la obra con su cámara réflex Olimpus E-450.

Lo primero fue encontrar un fondo y para ello usamos unas cortinas negras de ikea que teníamos en nuestra anterior casa. Las colgamos en el marco de la puerta del salón, ya que así la luz entraba de frente.

Después cogimos algunos detalles para decorar la pancita como unos zapatos que nos habían prestado (unas Converse rosas), piruletas, su nombre en fieltro…

Mamimamita iba vestida con una camiseta básica de tirantes de primark y unos leggins negros.

Y nos pusimos manos a la obra!!! Papá disparaba y mamá hacía de modelo…

Después las editamos con el programa Picassa y aquí podéis ver algunos de los resultados…

Esperamos que os gusten, que lo pongáis en práctica y que nos enseñéis los resultados!!!