El termómetro de LIDL, mi gran amigo…

Los termómetros, esos enemigos de nuestra pequeña, hasta ahora…

Desde que nació Nora, hemos tenido dificultades a la hora de tomar la temperatura. No quería ninguno de los termómetros que teníamos en casa. Hemos tenido en varios formatos así que os vamos a explicar un poco nuestra experiencia con cada uno de ellos.

  • Chupete termómetro: Cuando era súper pequeñaja, nos regalaron uno de esos que tienen un sensor en la tetina…  Contando con que Nora jamás de los jamases ha querido chupete y que, además, la tetina de éste era enorrrme. Casi no le cabía en la boca y cuando se lo poníamos, le daban arcadas.
  • Termómetro digital: En esa época, pudimos utilizar uno que tenemos digital, de los de axila de toda la vida, ya que cuando necesitaba el termómetro casi todo el tiempo estaba dormida. Cuando creció un poco, pensando en lo incómoda que se pone cuando se pone enferma, no se deja ni acercarlo (sospechamos que cree que es una vacuna). Solamente hemos podido utilizarlo en dos ocasiones y las dos cuando estaba muy muy dormida.
  • Termómetro de contacto (frente y oído) LIDL: Leyendo en internet (que invento el internet¡¡¡ para nosotros sigue siendo de gran ayuda) vimos que muchos de vosotros utilizabais el termómetro digital que se coloca en la frente o en el oído y aprovechando que LIDL lo sacaba a la venta, lo compramos. No es por hacer publicidad de Lidl, que a nosotros no nos regalan nada, pero… ¡QUE CAMBIO! Es un termómetro que se coloca en la frente y en 2 segundos, te dice la temperatura. Si quieres resultados más fiables, lleva un adaptador que se coloca en la oreja y en un segundito te dice la temperatura en su pantallita. ¡Tiene hasta dos lucecitas! Verde si no hay fiebre y roja si nuestr@ pequeñ@ está febril. Es mucho más barato que algunos similares y dan 3 años de garantía. Y con pantalla retroiluminada y memoria… ¡Muy completo!

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Os lo aconsejamos, si pasáis por el mismo infierno que pasábamos nosotros cada vez que tenéis que tomar la temperatura a vuestro peque, os aconsejamos sin ninguna duda el de contacto. Ahora Nora ni se entera y los tres hemos dejado de pasar un mal rato.

Esperamos serviros de ayuda!!

 

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Día “D”, hora “H”, minuto “M”… el parto desde la mirada de papá (la paternidad II)

Hola otra vez. Hoy os quiero contar cómo viví el nacimiento de Nora.

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El 14 de diciembre de 2016 estábamos tan tranquilos durmiendo, cuando de repente mami-mamita se despierta y me dice que tiene que ir a hacer pipí. Vale, genial, haz pis y vente otra vez a la cama, que es Diciembre y es muy temprano y aquí se está tannnn calentito…pues no, Nora decidió no dejarnos dormir aquel día.

Mami mamita me llamó desde el baño y ya no sé ni lo que me dijo, pero debió de ser algo así como -“ya viene, vámonos al hospital”- se había roto la bolsa. Y no, no era como en las peliculas. No parecía que se iba a desatar un tsunami, ni mucho menos!

En esos momentos me costó reaccionar, he de admitirlo. La bolsa¡¡ Vale, ok, la bolsa la tenemos… Los papeles del embarazo¡¡¡, Vale, ok, en la bolsa…el desayuno¡¡¡no, hoy no toca..así que mami se dio una ducha mientras yo terminaba de atender al perro (ese día dimos el paseo más rápido del mundo, bajar, hacer pipi en la farola de enfrente y para arriba) y nos fuimos al hospital.

Me voy a tomar un tiempo para contaros la odisea del aparcamiento.

El hospital de Guadalajara deja bastante que desear a la hora de aparcar. No hay un sólo hueco a partir de las 7 de la mañana y es casi imposible aparcar a la primera. Dejé a mami-mamita en la puerta de urgencias y me fui a aparcar. Ví cómo un señor llevaba las llaves en la mano y directamente le pregunté (muy educado yo y apenas nervioso, como os podéis imaginar)-“diculpe, ¿se marcha?”-, -“sí claro, pero tengo el coche en el parking de arriba y está lejos”- , -“MI MUJER ESTÁ DE PARTO, SUBA Y LE LLEVO HASTA SU COCHE¡¡¡”- y el hombre se subió y me dejó el hueco. Desde aquí, decirle que estoy y estaré super agradecido.

Al llegar de nuevo a Urgencias, ya la habían subido a monitores. De camino, me encontré con el cuentacuentos Pep Bruno (que es maravilloso y buena gente) y quizá por el valor que da la paternidad o por los nervios, me fuí hacia él y le dije: -“hola Pep, tu no me conoces pero yo a tí si. Mi mujer está de parto, se llama Aroa y nada, que eres la única persona que conozco aquí, que estoy muy feliz y que me hacía ilusión que lo supieses”- He de decir que ese mismo día, en un mensaje privado de facebook, el propio Pep se preocupó de dar la enhorabuena a mami-mamita. Que cosas¡¡¡

Ya una vez en monitores, comenzó todo. La alegría, los nervios, el no saber qué hacer, la emoción, la intriga, el dolor de barriga (literal, un come-come en el estómago que me duró todo el día). De monitores, al paritorio y a esperar. Allí un montón de pruebas, de pitidos, de consultas..

Aprovechando que me indicaron que debía salir fuera para poner la epidural, aproveché a llamar a la familia. A mi padre, a mis suegros y a mi prima. Nadie más. CONSEJO para papás novatos. Si les decís que no vengan, no servirá de nada, así que mejor decirles que vengan, que ya les irás informando.

En el paritorio, la larga espera, pues regulera, no os voy a mentir. Menos mal que nuestra matrona, muy amable, me dijo -“anda, vete a comer y coge fuerzas que luego no vas a poder salir”- debe ser que a todos nos pasa.

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Entró la matrona para decirnos a la hora que ella pensaba que llegaría Nora. Y a partir de ahí todo pasó muy deprisa, aunque estuvimos así 4 horas. Empezamos a empujar, y digo empezamos porque creo que fue importante asistir a las clases de preparación al parto. Aunque yo pensaba que había sido un buen alumno y lo tenía todo claro, ¡mentira!, en esos momentos hubiera deseado tener apuntes, incluso haber hecho chuletas. Hice lo que pude, intenté motivarla cuando estaba agotada de empujar, acompañé sus pujos, agarré sus manos para que hiciese más fuerza, ayudé a colocarse para estar más cómoda…lo que pude. Mientras, por las ventanas de cristal translúcido, podría ver las cabezas de la familia intentando escudriñar algo y eso me hacía mucha gracia, con sus manitas pegadas al otro lado del cristal.

Aprovecho por primera vez para contar que realmente estaba nervioso, muy nervioso. Me costaba mantener la calma, pero algo me decía que si mami me lo notaba, iba a ser peor. Creo que a los otros papi papitos de los box de al lado, les pasaba lo mismo. Nos mirábamos con sonrisillas cómplices cada vez que salíamos a la zona central. Mientras tanto, los demás bebés que nacerían aquel día, venían al mundo y se escuchaban los llantos y los suspiros de alegría.

Llegó la hora. Nos pasaron a la camilla de parto. -“El padre detrás, con la madre”-, -“venga, empuja”-, -“otra vez, fuerte”-, y allí un montón de personal sanitario. Yo me asomaba de vez en cuando y miraba una cabecita llena de pelo, y me volvía rápido con mami para contarle. Para que se riese le decía -“una mona¡¡, vamos a tener una monita llena de pelo¡¡”-pero tenía mucho dolor y pocas ganas de reir.

Nora no nacía. La matrona se subió encima de mami después de explorarla y después de un empujón bestial y un pequeño corte, salió, nació, llegó…..

Yo la ví en manos de las enfermeras, una cosita pequeña, sanguinolienta, que se llevaron rápido para limpiar. Suspiré y me acerqué a la matrona. Sólo pude mirarle a la cara y darle las gracias.

Entonces empezaron a coser a mami, que se había hecho mucho daño en el parto. Me quedé con ella. Sabía que Nora iba a estar en la incubadora un ratito para que entrase en calor y allí iba a estar bien. Así que me quedé con mami hasta que acabaron.

Cuando nos llevaron otra vez al box, salí a las incubadoras y me dejaron entrar. LLoré, si, no quiero ocultarlo. Nora estaba bien y ya estaba toda la familia en los cristales de la sala de neonatos (haciendo lo mismo de las cabezas y las manitas, muy graciosos).

Me volví con mami a contarle que era muy pequeña, que le habían puesto un gorrito, “que no, que no era una monita, que era una niña preciosa”….nos besamos, nos cogimos de la mano y creo que nos pusimos a llorar.

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Al rato nos subieron a la habitación y ya pasó por allí toda la familia, los abuelos, los tíos, la bisabuela…faltaba el perro. Alegría, fotos, bombones, jamón (CONSEJO para papis novatos, preparad jamón para ese momento, siempre funciona), llamadas a los amigos, etc…

Un rato más tarde se fueron y nos dejaron a los tres solos y entonces, empezó la magia otra vez, ellas dos dormidas en la cama y yo en una butaca, a su lado, cerquita…aquella noche dormí poco, porque no podía parar de mirarlas….

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CONTINUARÁ….

Cambios en el blog!

Hola a todos!!! Lo primero pedir disculpas porque llevamos muuuucho tiempo sin subir nada. Papipapito y Mamimamita nos hemos propuesto subir una entrada semanalmente.

Cada viernes subiremos un post y esperamos que os gusten y os resulten interesantes.

En instagram estamos muy activos!!! Subimos fotos de nuestro día a día con Nora.

Hasta el viernes!!

Así nació Nora (1ª Parte)…

Hola a todos!!! Hace tiempo que queríamos explicaros la gran experiencia que fue nuestro parto y creemos que es el momento perfecto…

El 14 de diciembre sobre las 9:30 de la mañana me levanté al baño y después de hacer pipi, oí un sonido parecido a un POP! (Indicaba que ya no había stop!) y no paraba de salir pis, al contrario, cada vez salía más así que llamé corriendo a Papipapito -¡He roto aguas!

No nos dejamos llevar por los nervios aunque sí por la emoción. Mientras me vestía, comenzaron las contracciones. No eran muy fuertes. Nos duchamos los dos, papipapito paseó a Turco y salimos hacia el hospital. Una vez allí, nos llevaron a la sala de monitores y en cuanto pudiese la ginecóloga, vendría a hacer un tacto. Las contracciones cada vez eran más seguidas. Sobre las 11 llegó la ginecóloga y me realizó un tacto; el cuello totalmente borrado y dilatada de 4 cm.

Nos dejan en un box y allí se presenta la que será mi matrona, Eva. Desde aquí le agradezco todas las atenciones que tuvo conmigo y su ayuda. Ya la conocíamos porque en nuestra ciudad habían hecho un taller de porteo al que habíamos asistido y ella participaba explicando las diferentes formas de portear. Conectamos desde el primer momento ya que su hija se llamaba Nora, como nuestra pequeña.

Me miden la temperatura y como tengo un poco de fiebre me ponen una vía con paracetamol. Las contracciones cada vez eran más dolorosas y con intervalos de 3 minutos. En cada contracción la visión se me nublaba y, por miedo a desmayarme por el dolor, decido ponerme la epidural. Sobre la 1 llega el anestesista y me pone la epidural en posición sentada, hecha una bolita. La verdad es que no sentí ningún dolor, al revés rápidamente empecé a sentir descanso. Tanto descanso que me quede frita!! Mientras me ponen la epidural, papipapito salió fuera y le dijeron que comiera tranquilo, tenía que tener fuerzas para lo que venía. A esa hora más o menos, llegó mi familia. El box tenía una especie de ventana con cristales ahumados, pero por los que ellos me intuían a mí y yo a ellos.

A las 3 viene Eva a hacerme un tacto y había dilatado 7cm. Me dice que en su opinión sobre las 18 horas Nora, habrá nacido y que volverá en una hora. Al final fue un poco más tarde.

Yo sigo sin dolor aunque noto un poco las contracciones…

La tarde se complica un poco porque de las mujeres que vamos a dar a luz, a una le tienen que realizar cesárea y a otra usar los fórceps. Las otras dos mamá también tenían a Eva de matrona, esto quiere decir que no pudo venir a verme hasta las 17:30. Yo ya estaba dilatada completamente….

 

Y lo demás…. continúo en el siguiente post que Nora me reclama!!!

Besos y abrazos para todos!!!!